Bosque de Daintree

Llegamos al bosque tropical de Daintree después de llevar más de una semana viajando por Australia. Ya habíamos visto de todo: ballenas, el arrecife de coral, Sídney, canguros y koalas… Era difícil pensar que Australia todavía podia sorprendernos más. Qué equivocados estábamos…

El Daintree Rainforest, o bosque de Daintree, fue para nosotros como viajar al pasado. En este lugar apartado y virgen da la sensación de que has retrocedido millones de años hasta Gondwana, cuando los humanos todavía no habían modificado el entorno y Australia y Sudamérica eran parte de un mismo todo gigantesco. Y es que en el noreste de esta gigantesca isla que es Australia se encuentra una de las selvas tropicales más antiguas del planeta. El sentimiento de respeto y reverencia que infunde este lugar es difícil de explicar. Un lugar antiguo, poderoso, lleno de criaturas que no existen en ningún otro lugar de la Tierra. Y a la vez frágil y delicado, un ecosistema que ha resistido hasta la actualidad a la mano del hombre.

La diversidad biológica de este bosque tropical no tiene nada que envidiar a otras selvas más famosas del planeta, como la del Amazonas. Aquí pueden encontrarse plantas como los enormes ficus estranguladores y las palmeras, o animales como los canguros arborícolas o los casuarios. Y a la derecha, la costa. El mar de Coral y el océano Pacífico, que separa miles de kilómetros las orillas de Australia del continente más cercano. Todo ello se puede ver en el mismo lugar, que hoy os queremos enseñar.

✅ Para saber qué necesitas para organizar tu viaje, puedes leer el post sobre cómo organizar un viaje a Australia.

Ruta hacia la selva tropical de Daintree

Comenzamos nuestro viaje alrededor de las 9 de la mañana, tras abandonar el albergue en Cairns y recoger nuestro coche de alquiler. La carretera hacia el norte serpentea por paisajes que quitan el hipo, entre playas, bosques y extensas plantaciones de caña de azúcar, por lo que el recorrido es de todo menos monótono. A nosotros nos pareció algo más complicado el tramo desde Cairns a Port Douglas, que de Port Douglas a Daintree.

Finalmente, y tras pasar el desvío hacia el ferri y continuar unos kilómetros, llegamos al pueblo de Daintree. Aquí aprovechamos para comer antes de cruzar el río en uno de los pintorescos restaurantes. Tras meternos una hamburguesa de canguro acompañada de un enorme batido entre pecho y espalda, dimos la vuelta por la carretera y nos dirigimos a la zona de embarque del ferri. Antes de pasar al otro lado, teníamos reservada una excursión en barco por el río para ver cocodrilos. Aunque la teníamos reservada para las 14:15, llegamos a tiempo para el paseo anterior y nos dejaron adelantar nuestro turno.

Cocodrilos del río Daintree

Cocodrilo en el bosque de Daintree

A la hora de escoger la excursión, nos decidimos por la empresa Solar Whisper porque nos pareció muy familiar, y porque anunciaban que el barco era eléctrico, con lo que no hacía ruido y era menos contaminante. La excursión, con David como guía y su mujer y su perrito como acompañantes nos pareció acogedora y muy agradable. Estaba claro que a los dos les encantaba su trabajo y sentían pasión por estos gigantescos animales. Pudimos comprobar, además, cómo se aproximaban con respeto y marcando distancias para no incomodarlos, en comparación con otros barcos que vimos llenos de gente y pegados a la orilla. ¡Salimos muy contentos!

Un cocodrilo nadando en el Daintree
Cocodrilo en el río Daintree

Durante nuestro paseo de aproximadamente una hora vimos un montón de cocodrilos (por suerte ya los tenían localizados de paseos anteriores, puesto que estas criaturas suelen tumbarse a descansar en la orilla y no se mueven mucho más, así que ya sabían dónde estaban). Vimos varios machos gigantescos a los que reconocían por su nombre y sus características, como Scar Face, así como unas cuantas hembras y dos o tres cocodrilos jóvenes. Uno de ellos incluso trató, sin éxito, de cazar una garza saltando por el aire, por lo que nos lo pasamos en grande.

Ferri de Daintree

Ferri que cruza el río Daintree hacia el bosque
Ferri en el río Daintree

Tras volver a tierra firme de nuevo, nos dirigimos con el coche a la zona de embarque del ferri. Pagamos un billete de ida y vuelta (30 dólares australianos en agosto de 2019) y nos pusimos en la fila para el embarque. El trayecto en sí mismo es muy corto, por lo que se tarda casi tanto en subir y bajar los coches de la plataforma como en hacer el camino sobre el río.

Una vez al otro lado, por fin, el bosque tropical de Daintree. La carretera se vuelve estrecha y sinuosa, rodeada de densa vegetación. Continuamos unos kilómetros por la ruta y dejamos el desvío hacia el cabo Kimberley a la derecha, hasta llegar a un desvío que accede a un mirador, el Alexandra Lookout. Desde aquí se puede admirar todo el esplendor del río Daintree, en un paisaje de gran belleza.

Alexandra Lookout
Alexandra Lookout

Unos kilómetros más adelante se encuentra el Discovery Centre. Este centro cobra por acceder a su recinto y sus pasarelas, por lo que nosotros optamos por hacer en su lugar un camino gratuito en la naturaleza y que se encuentra muy cerca, el Jindalba Boardwalk.  Justo cuando pasábamos por delante del aparcamiento del Discovery Centre, vimos un enorme casuario cruzando la carretera. Sin dudarlo ni un momento paramos el coche y nos bajamos para sacarle fotos. Esa misma noche nos dijeron que son animales que pueden ser agresivos y que es mejor no acercarse, quedarse muy quietos y no mirarlos a los ojos, por lo que tal vez nuestro comportamiento no fue el más adecuado. Por suerte, estaba comiendo tan tranquilo y ni siquiera nos miró.

Casuario en el bosque de Daintree
Casuario
Jindalba Boardwalk en el bosque de Daintree
Jindalba Boardwalk

El Jindalba Boardwalk, algo más adelante, recorre la selva por una pasarela de madera de unos 700 metros. Cerca del paseo hay también unas instalaciones con baños. Nosotros recorrimos la pasarela despacio, parándonos a escuchar los sonidos de los pájaros en los árboles y observando cada rincón en búsqueda de animalitos.

Selva de Daintree: alojamiento

Después de un buen rato decidimos dirigirnos a nuestro alojamiento en la selva, el Daintree Crocodylus. Cuando llegamos la recepción estaba cerrada y nos habían dejado un mapa con la localización de nuestra cabaña y las instrucciones, por lo que llegar a nuestro recinto fue una especie de caza del tesoro por los senderos en la selva. Para llevar el equipaje hasta la cabaña, contábamos con carretillas en las que transportar el peso por los senderos con mayor facilidad. La cabaña era una construcción de lona con mosquitera, con tan solo una cama y sin llave en la puerta, muy sencilla pero encantadora. En las instrucciones nos indicaban también los horarios para las duchas, los recintos para almacenar comida, el horario de apertura de la recepción y otras instrucciones prácticas sobre el alojamiento y la región.

Nuestra última visita del día fue la playa de Cow Bay, antes de que anocheciera. De camino a la playa nos quedamos sorprendidos, pues esperábamos ver el “pueblo” de Cow Bay, cuando todo lo que encontramos eran pistas de tierra con indicaciones a otras direcciones. Paseamos un buen rato por la playa, con la mirada atenta a los posibles cocodrilos. Resulta curioso y a la vez asustador ver los carteles constantes en los accesos a las playas, avisando de cocodrilos y medusas; un recordatorio más de que esto es Australia en estado puro.

La noche en el bosque de Daintree

Para la noche nos habíamos apuntado a una cena con barbacoa en el alojamiento, así que comimos bien a gusto en el recinto de mesas comunitarias, rodeados de vegetación. A las 20:00 teníamos cita para un paseo nocturno con un guía del propio alojamiento. Por fortuna nos habíamos anotado días antes, porque el cupo estaba lleno y los que quisieron anotarse esa misma noche ya no pudieron. Durante el paseo, de unas dos horas, vimos gran cantidad de árboles y plantas diferentes, como las enredaderas que llaman wait-a-while, que tienen grandes espinas y son peligrosas, o algunas bayas que podrían matar a una persona en un santiamén (algunas plantas también son venenosas al contacto). También vimos pequeños animales, como un ratón marsupial, un lagarto enorme o un insecto palo, además de un montón de arañas.

Consejos para visitar el bosque de Daintree

  • Usar repelente de mosquitos y pantalones largos. Nunca está de más echar un vistazo dentro de los zapatos antes de ponerlos, por si acaso. No se debe dejar comida al alcance de los animales.
  • Llevar linterna para poder orientarse por la noche.
  • Alquiler de coche en Daintree Rainforest: para acceder al bosque de Daintree, el único camino posible es tomando el ferri, por lo que es fundamental que la empresa de alquiler de vehículos permita subir el coche al barco.
  • La red móvil y el gps vienen y van en esta zona, por lo que no es mala idea hacerse con un mapa. En este sitio web tienen algunos disponibles.
  • La zona es un auténtico paraíso natural, lo que significa también que hay pocos lugares para abastecer gasolina, comprar viandas o conseguir productos básicos. Consultar en el alojamiento dónde están los lugares más cercanos, o llevar un mapa donde se marquen los lugares con servicios básicos.
  • Ojo con los cocodrilos en el río y en las playas (hay señales por todas partes avisando del peligro).
  • También es posible visitar la garganta de Mossman, algo más al sur, que también tiene paisajes espectaculares (nosotros no fuimos, así que hablamos de oídas).

✅ Si estás planeando pasar un par de semanas en Australia, te recomendamos que les nuestro post sobre qué ver en Australia en 15 días.

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8 Comments

  1. En esta época de confinamiento este bosque parece el paraíso!

    1. Sí que lo es. Aunque es un paraíso en el que hay que dormir con mosquitera e intentando que no venga un animal por la noche a robarte la comida 🙂

  2. ¡Australia siempre sorprende! Es tan rico este país…. Me encanta, uno de los entornos naturales más variados. Eso si, me viene genial que nos cuentes tu experiencia ya que hay muchas precauciones y cosas a tener en cuenta.. Sobre todo en un lugar como el bosque tropical de Daintree. Eso si, deseando ver toda la fauna que hay allí (y que no me coma ;)), espero que del año que viene no pase. Un saludo.

    1. Pues la verdad es que sí, Daintree fue uno de mis lugares favoritos del viaje. Lo de los cocodrilos es surrealista, y pasear por el bosque de noche da la sensación de que puede suceder cualquier cosa… Una experiencia muy recomendable. ¡Saludos!

  3. Aunque con muchos kilómetros de distancia, esta aventura vuestra por la selva australiana me ha recordado a la nuestra en la de Perú. Nosotros no necesitamos mapa del tesoro para llegar a nuestra cabaña, y la verdad es que aunque vuestro alojamiento se ve sencillo parece que había luz durante todo el día ¿o me equivoco? A mi era algo que en Perú me desesperaba, hacía un calor de muerte y hasta las cinco de la tarde no podíamos ni encender el ventilador.
    Me ha impresionado ese cocodrilo… Mami mamita si abre la boca. Puf… Y las recomendaciones me quedo con todas ¡sobre todo con la de mirar siempre dentro de los zapatos! 🙂

    1. Tiene mucho sentido que te recuerde a la selva de Perú, porque en realidad ambas selvas tienen un origen en la misma época y son muy similares 🙂
      Nosotros en el alojamiento lo que teníamos era horario para ducharnos, no había agua en las duchas todo el día. Y si queríamos cargar los aparatos eléctricos, tenía que ser en la cabaña central. La nuestra, nadita… La selva es lo que tiene 😀 Pero es parte de la experiencia…

  4. Os prometo que he tenido que leer el nombre tres veces, porque al ver la foto de los cocodrilos me salía todo el rato «Dundee». Si es que hay pelis de la infancia que le marcan a uno . Ya aprendido el nombre me ha encantado el lugar. Visitar la selva siempre es espectacular, y por vuestras fotos queda claro que Daintree no es una excepción. Pero sin duda lo que más me alucina de ese entorno son las visitas nocturnas. ¿A vosotros también os pasó que prácticamente te sientes como un intruso rodeado de tanta naturaleza?

    1. Sí, efectivamente, te sientes como fuera de lugar… Es como si tuvieses un montón de animales observándote desde la oscuridad sin que tú te dieses cuenta, o como si en cualquier momento fuese a pasar algo. Es un sentimiento alucinante…

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