consejos para vuelos largos

Consejos para vuelos largos

Después de unas cuantas idas y venidas de un lado al otro del océano, creíamos que teníamos el tema de los vuelos largos más que controlado. Hasta que fuimos a Australia: unas 26 horas de viaje en dos vuelos que se nos hicieron absolutamente eternos. ¡Socorro! Desde ese momento, lo de ir a Brasil se nos antoja un paseo 😀

Si somos sinceros, no existen trucos mágicos ni remedios infalibles. A cada uno le funciona una cosa. Nosotros vamos a daros unos consejillos (algunos muy básicos, otros algo más rebuscados) que a nosotros nos funcionan para que el trago sea algo menos amargo. Y es que lo de mirar por la ventanilla está muy bien, pero después de cinco horas de nubes, pues…

Trucos para soportar un vuelo largo:

Dónde sentarse en el avión

Cómo escoger asiento en un avión

Hablando claro: mejor sentarse en el pasillo. Que sí, que lo de mirar por la ventana mola. Ver el despegue y el aterrizaje, el mar, las nubes… Está muy bien para un rato. Probablemente después te centrarás más en la variedad de películas que ofrece el entretenimiento a bordo. ¿Y si vuelas de noche? Adiós vistas. Por eso recomendamos escoger un asiento en el pasillo. Podrás estirar las piernas, levantarte a pasear o ir al baño siempre que quieras. Puede que el pasajero de al lado te moleste un par de veces para levantarse al escusado, pero lo más probable es que el resto del tiempo disfrutes tú solito de la libertad del pasillo.

Qué fila escoger en un avión

Las primeras filas de cada tanda de asiento suelen tener más espacio para las piernas, por lo que resultan muy tentadoras. ¡Pero ojo! En los biombos separadores es donde ponen las cunas de bebé, por lo que puedes tener fiesta nocturna. Y no es que el niño moleste, que muchos no hacen ni un ruido; el problema es que las cunas portátiles están pensadas para ocupar dos asientos, porque las aerolíneas asumen que viajan papá, mamá y bebé. ¿Qué pasa si papá o mamá viajan solos con el niño? Pues lo que me pasó a mí en mi último vuelo desde Brasil, que pusieron la mitad de la cuna delante de mi asiento. ¿Resultado? No podía casi levantarme, no se podía instalar la pantalla (en esas filas viene integrada en el reposabrazos) y no podía abrir la bandeja para la comida. Finalmente me cambiaron de asiento porque había otro libre, pero al principio me las vi muy negras.

Otra trampa de los asientos de primera y última fila es el baño. Lo más probable es que lo tengas al lado, con el consiguiente baile de personas con necesidades fisiológicas. Si eres de buen dormir no tendrás problema, pero como seas de sueño ligero disfrutarás de la sinfonía de la cisterna por vacío, que suena como si al otro lado hubiese un agujero negro tratando de succionar el universo. Si tienes suerte, seguro que algún pasajero también tropezará con tu hombro al pasar, o incluso apoyará su mano en tu respaldo, con el correspondiente tirón de pelo si lo tienes largo.

La comida del avión

Comida especial durante un vuelo

Si pides comida especial, te suelen servir antes. ¿Y qué es eso de la comida especial? Pues todo lo que no sea el “pasta o carne” que te ofrecen habitualmente: comida sin sal, comida baja en grasa, comida vegetariana, etc. Suelen servirlas antes porque les resulta más cómodo. La desventaja: no puedes escoger. Es lo que es, y punto. Nada de dos opciones.

La comida especial hay que solicitarla con antelación, por lo que no vale llegar al avión y decidir que hoy te apetece merluza cocida. Por norma general, se puede solicitar hasta 72 horas antes del vuelo, pero depende de la aerolínea.

Intenta evitar los refrescos y las comidas pesadas

Si no quieres ser un globo lleno de gas, intenta evitar las bebidas gaseosas y las comidas muy pesadas. El aire se expande, por lo que la flatulencia se convierte en un mal común en los aviones. Tema muy molesto cuando estás encerrado con otras cien personas…

Mantente hidratado

En los aviones uno tiende a deshidratarse, por lo que hay que beber bastante agua. Es una lástima, porque esto suele conllevar más idas y venidas al baño del avión, ese lugar tan cómodo e higiénico. Intenta evitar el alcohol, pues deshidrata. Mucha gente no lo sabe, pero se puede pedir agua en la parte trasera del avión, donde se sienta el personal de a bordo.

Lleva algún tentempié

¿Sabes lo que es tener hambre por aburrimiento? Pues seguro que en un vuelo largo te pasa. Claro que siempre puedes hacer amistad con el de al lado y que te comparta su chocolatina, aunque el éxito no está garantizado.

El baño del avión

El mejor momento para ir al baño

Ya hemos hablado de la comida y la bebida: pasemos ahora al otro tema clave, el baño. Si te has decidido a visitar ese infame rincón diminuto en el que es imposible evacuar sin tocar las paredes con todas las partes de tu anatomía, te recomendamos ir en dos momentos clave: antes de que todo el mundo acabe de comer (si has pedido comida especial o te han servido antes, lo tienes fácil) o cuando todo el mundo está durmiendo. De esta forma evitarás las colas y las miradas incómodas a los compañeros que esperan de pie junto a la puerta. Si eres de vejiga tímida, agradecerás no tener a nadie llamándote a la puerta para meterte presión.

Lleva gel higienizante de manos

El baño es oscuro y alberga horrores. No hace falta que seas paranoico como yo, que llevo siempre en el bolsillo un par de guantes de látex cuando vuelo (y ya los he usado), pero no te vendrá mal llevar algo con lo que sentirte algo más limpio.

Tomás y Raquel en un avión
La cara que se te queda tras horas de vuelo

Confort general en el avión

Lleva ropa floja y quítate los zapatos

En cuanto lleves unas horas volando empezarás a expandirte sin remedio, por lo que la ropa cómoda y floja es ideal para viajar. Los pantalones elásticos o con goma también valen para aliviar el sufrimiento. Lo de quitarse los zapatos puede parecer descortés con los compañeros, pero, si no te huelen los pies, no molestarás a nadie.

Lleva tus propios auriculares

¿Pero no daban un par a cada pasajero? Pues sí, pero tienen la ergonomía de un cubo de Rubik y aportan la misma calidad de audio que un transistor de los años 60. Si no quieres tener que subir el volumen al máximo y quedarte sordo en el intento de entender la película, te recomendamos que lleves unos de casa. Además, así contribuirás a reducir el consumo y el desperdicio en el vuelo.

Lleva antifaz y tapones para los oídos

Algunas compañías entregan este tipo de producto, pero cada vez son menos. Si quieres dormir sin que te moleste la película de vaqueros del que se sienta a tu lado o el llanto del bebé que está sentado delante, lleva unos de casa.

Intenta dormir

Ya sé, ya sé, hay mucha gente que no consigue dormir en los aviones. Tengo una amiga que es absolutamente incapaz. Yo solo digo que lo intentes, que no te dejes llevar por el acúmulo de películas de superhéroes que encontrarás en la pantalla del asiento y que, llegado el momento, intentes dormir. Sobre todo, si vuelas de noche, cosa habitual en las rutas transoceánicas. De lo contrario, te encontrarás con un jet lag del tamaño de un elefante. El antifaz y los tapones ayudan. Y si no lo consigues, siempre puedes volver a las películas.

Compensar tu huella de carbono

De acuerdo; esto no tiene nada que ver con la comodidad a bordo. Pero ¿qué hay más reconfortante que ayudar al planeta y compensar la huella de dióxido de carbono que provocaste con tu viaje? Existen multitud de páginas en las que hacer donaciones para contrarrestar esta contaminación. Si no conocéis ninguna, preguntad 😉

¿Y vosotros? ¿Tenéis algún consejo que os sirva para llevar mejor los vuelos largos? Podéis dejarlo en comentarios, y así completamos esta lista.

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6 Comentarios

  1. Nosotros siempre llevamos la tablet con capítulos descargados y un multiplicador de mini jack para que cada uno tenga sus auriculares. También ajustamos las horas de sueño antes del vuelo para llegar cansados y caer rendidos en el vuelo (en un vuelo Dheli-Madrid apenas dormí nada y no me daban pasado las horas).
    Un saludo.

    1. ¡Buenos consejos! Nosotros lo de los capítulos descargados lo hacemos también para escalas largas, en el ordenador. ¡La verdad es que nunca se me había ocurrido lo de ajustar las horas de sueño antes de viajar! Muchas gracias, Rafael 🙂

  2. A. Bravo dice:

    Lo de la cruz de esparadrapo en el ombligo para el mareo.
    O lo de marcarse un «Melendi» contra el miedo a volar

    1. ¿Cruz de esparadrapo? No tenía ni idea! Ya te preguntaré los detalles XD

  3. Celia dice:

    Buena idea la de los guantes de láteX. La tendré en cuenta para mi próximo viaje en avión!

    1. Puede parecer un poco exagerado, pero… yo les he dado buen uso 😀

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