Great Ocean Road en dos días

La Great Ocean Road, o Gran Carretera Oceánica, es, tal vez, la ruta por carretera más famosa de toda Australia. Su punto más conocido son los Doce Apóstoles, unos impresionantes farallones alineados junto a la costa, que crean un espectáculo visual presente en todas las postales de la región. La Great Ocean Road es una sinuosa carretera de 243 kilómetros, que comienza en Torquay y serpentea cercana a la costa, atravesando distintos parajes.

Anglesea Lookout
Anglesea Lookout

En esta ruta se entremezclan bosques de eucaliptos, pastos verdes, zonas de playa y acantilados apabullantes. La Great Ocean Road se empezó a construir en 1919 y hoy en día está considerada la mayor atracción turística de la región, por lo que la recorren gran cantidad de furgonetas repletas de turistas.

Aunque se podría pasar mucho más tiempo en la zona visitando playas, pueblos y cascadas, nosotros dedicamos dos días completos a esta ruta. Preferimos alquilar un coche por nuestra cuenta en lugar de hacer una excursión planeada, puesto que queríamos poder dedicar el tiempo que nos apeteciese a cada lugar sin tener que seguir a un grupo. La idea fue de lo más acertada, porque en muchos sitios estuvimos prácticamente solos. Por lo que vimos, además, la mayoría de las excursiones empiezan “al revés”, empezando por el final, por lo que para nosotros perdía parte de su encanto.

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Great Ocean Road en dos días: día uno

Torquay, Bells Beach, Anglesea Lookout y Aireys Inlet

Bells Beach
Bells Beach

Comenzamos la jornada recogiendo nuestro coche de alquiler en el centro de Melbourne. Desde aquí hasta el inicio de la Great Ocean Road, en Torquay, hay un trecho largo de aproximadamente hora y media por carretera principal, por lo que nuestro viaje por la Great Ocean Road no comenzó hasta bien entrada la mañana. Tras atravesar el pueblo de Torquay nos dirigimos a Bells Beach, conocida por surferos a nivel mundial. El surf es un deporte de gran importancia en Australia, y esta es una de las playas más famosas.

Split Point Lighthouse

Siguiendo nuestra ruta nos detuvimos un momento en Anglesea Lookout para tener unas vistas algo más elevadas de la costa, y continuamos avanzando hasta Aireys Inlet, donde fuimos hasta el Split Point Lighthouse. El faro se encuentra a 66 metros sobre el nivel del mar y tiene una altura de 34 metros. Aunque ofrece visitas guiadas hasta lo alto, nosotros nos limitamos a disfrutar de las vistas desde los alrededores.

Arco de la Great Ocean Road

Arco de Great Ocean Road

Aunque ya llevábamos un buen rato en la Great Ocean Road, el cartel anunciando la ruta se hizo esperar hasta este momento. En este punto de la carretera se encuentra el arco conmemorativo, o Memorial Arch, que, aunque pueda parecer un elemento meramente turístico, es un recordatorio de los trabajadores que construyeron la carretera, que habían participado previamente en la Primera Guerra Mundial. Un consejo: por favor, no hagáis como algunos turistas que paraban el coche en el medio de la carretera para hacer fotos; existe un aparcamiento a la izquierda del arco para evitarlo.

Lorne

Cacatúa en la Great Ocean Road

Como empezamos la ruta relativamente tarde, tuvimos que parar a comer muy pronto. El siguiente pueblo a la vista era Lorne, por lo que allá nos fuimos. Entramos en un restaurante asiático en la calle principal, pedimos un bol gigantesco de noodles para cada uno que no fuimos capaces de acabar y luego nos entretuvimos un rato sacando fotos a la horda de cacatúas que revoloteaban en el parque de enfrente. Estos animalillos se pasan bastante tiempo rebuscando comida en el suelo, por lo que es muy fácil fotografiarlos.

Erskine Falls

La parada en Lorne, además de oportuna, nos vino bien para continuar nuestro camino. Teníamos pensado desviarnos de la Great Ocean Road y visitar alguna cascada, y justo desde Lorne partía el camino hacia Erskine Falls, por lo que seguimos las indicaciones para llegar a este bonito lugar. Esta cascada en el río Erskine tiene una caída de 30 metros y es una de las más conocidas de la región de The Otways.

Erskine Falls

Para observar esta cascada hay dos opciones: la fácil, una plataforma que está a cinco minutos del aparcamiento, desde donde se puede ver la cascada desde arriba. La no tan fácil, una bajada de casi 250 escalones, que luego hay que volver a subir, pero que premia al viajero con una vista espectacular de la cascada desde abajo. Para nosotros, desde luego, mereció la pena.

Teddy’s Lookout

En los alrededores de Lorne se encuentra también este impresionante mirador, Teddy’s Lookout. Desde las plataformas de madera con vistas panorámicas se puede observar la costa, el Saint George River y las montañas cubiertas de vegetación. Sin duda, un emplazamiento privilegiado para apreciar la diversidad del paisaje que rodea la Great Ocean Road.

Teddy's Lookout

Kennet River: ver koalas en la Great Ocean Road

Tras visitar el mirador, seguimos nuestra ruta junto a la costa en dirección a Kennet River, puesto que habíamos leído que es uno de los mejores lugares de la Great Ocean Road para ver koalas. De camino tuvimos también la suerte de ver delfines, aunque estaban demasiado lejos para sacarles buenas fotos. Una vez que llegamos a Kennet River, nos dirigimos a la Grey River Road, el lugar donde nos habían dicho que se veían koalas con facilidad. Cuando llegamos, el lugar estaba lleno de pájaros (patos, cacatúas, rosellas rojas (Platycercus elegans)… No sabemos si, como es lugar de paso de los tours, la gente les da de comer y por eso había tantos, pero nos pareció rara tanta concentración.

Tras el asombro inicial con tanto pajarerío, nos pusimos a buscar a los koalas. Efectivamente: en un tramo de unos 100 metros, localizamos tres. He de decir que mi pericia para encontrar koalas es más bien escasa; por suerte, a Tomás se le daba algo mejor. Si tuviésemos que fiarnos de mí, no habríamos visto ninguno, porque estuve sacando fotos a las rosellas con un koala en mis narices y ni siquiera lo vi.

Apollo Bay: dormir en la Great Ocean Road

Tras dejar en paz a los koalas, emprendimos el camino hacia el pueblo donde íbamos a pasar la noche, Apollo Bay. Debido a su ubicación estratégica, este pueblo es uno de los lugares más habituales para pasar la noche en la Great Ocean Road.

Antes de llegar al motel, sin embargo, hicimos una última parada: Marriner’s Lookout. Para acceder, hay que subir una empinada cuesta con el coche, atravesar una verja para entrar en una propiedad privada (el propietario solicita a los visitantes que dejen la puerta cerrada al pasar) y caminar unos 300 metros, hasta llegar a un promontorio desde donde obtienen vistas fantásticas del pueblo de Apollo Bay.

Apollo Bay desde Marriner's Lookout

Se nos hizo de noche en el mirador, por lo que pusimos punto (y aparte) a nuestro recorrido por la Great Ocean Road y nos dirigimos a nuestro alojamiento. Tras hacer el registro de entrada, volvimos al pueblo para adquirir víveres (no hay demasiadas opciones de compra en Apollo Bay durante el invierno) y regresamos a nuestra habitación para cenar una deshonrosa copa de leche con chocolate, patatas fritas, algo de fruta y un croissant industrial.

Una curiosidad: en el súper nos encontramos latas de conservas gallegas, concretamente de Bouzas, en Vigo. Parecerá una tontería, pero, cuando estás tan lejos de casa, te hace ilusión encontrar productos de la tierra.

Finalizado el día, nos fuimos por fin a dormir, no sin antes repasar todo lo que nos esperaba a la mañana siguiente. ¡Iba a ser otra jornada espectacular!

Great Ocean Road en dos días: día dos

Nuestro segundo día de ruta por la Great Ocean Road empezó temprano: a las 7:30 de la mañana ya estábamos saliendo por la puerta, dispuestos a disfrutar al máximo de la jornada. En este día teníamos planeado llegar hasta Warnambool y tomar allí la ruta por el interior de vuelta a Melbourne, por lo que, si queríamos hacer todo lo que teníamos previsto, teníamos que darle caña.

Faro de Cabo Otway

Faro de Cabo Otway en la Great Ocean Road

La mañana amaneció con bastante viento y amenaza de lluvia, por lo que tuvimos que redoblar la atención en la carretera. Para llegar a nuestro primer destino tuvimos que tomar una ruta secundaria bastante estrecha y llena de ualabies. Para los que no lo sepan, un ualabí es un marsupial muy parecido al canguro en su fisionomía y comportamiento, aunque es más pequeño. En los pocos kilómetros que nos separaban del faro, vimos cuatro o cinco ualabíes. Parece ser que por esta región también hay koalas, pero nosotros no vimos ninguno.

ualabí

Cuando llegamos al faro, estaba cerrado (el horario es de 9 a 17 horas). Para acceder al recinto del faro de Cabo Otway hay que abonar entrada. Como veíamos que el clima estaba empeorando y todavía faltaba un buen rato para que abriese, decidimos en su lugar recorrer un sendero que comenzaba a la izquierda de la entrada, de unos 20 minutos de duración, y que marcaban con mucha guasa como “afterhours”.

Tras un rato de caminata deseando que no empezase a llover, conseguimos por fin ver el faro a lo lejos, en una bonita estampa sobre el acantilado. Volvimos entonces a toda prisa al coche, y emprendimos el camino de vuelta a la Great Ocean Road para dirigirnos, ahora sí, a la zona de los 12 Apóstoles.

Y, cómo no, ¡empezó a llover a cántaros!

Gibson Steps

Gibson Steps en la Great Ocean Road

Durante el trayecto de casi 80 kilómetros que nos separaba de los Gibson Steps, llovió muchísimo. El viento había llenado la carretera de ramas, por lo que el trayecto se nos hizo un poco cuesta arriba. Cuando llegamos a los escalones de Gibson Steps, la lluvia había parado, pero el viento soplaba con mucha fuerza.

Cuando por fin nos aventuramos a bajar del coche, obtuvimos por primera vez un atisbo del increíble paisaje de acantilados que abunda en esta zona de la costa. Como el mar estaba picadísimo y la marea alta, el acceso a la playa por los escalones estaba cerrado, por lo que solo pudimos llegar hasta la verja de entrada. Con todo, el mar embravecido que chocaba con las rocas a toda potencia era una estampa igualmente impresionante.

Dicen que este es un buen lugar para ver el atardecer, aunque en nuestro caso, con semejante ventolera, hubiera sido imposible.

Doce Apóstoles

12 apóstoles

Y, por fin, había llegado el momento de visitar el punto más fotografiado de toda la Great Ocean Road. Cuando llegas al aparcamiento de los Doce Apóstoles, te das cuenta de que esto ya son palabras mayores. La zona está llena de coches, y existe un moderno centro de visitantes con cafetería, tienda, baños y demás comodidades.

Para acceder a las plataformas panorámicas, hay que recorrer un camino que pasa por debajo de la carretera y que conduce hasta la costa. Una vez allí, el espectáculo está servido. Desde las plataformas se pueden ver diferentes puntos de vista de uno de los paisajes más impresionantes de Australia.

Los Doce Apóstoles en la Great Ocean Road

La belleza del lugar, su monumentalidad y la impresión que deja en los visitantes no se puede expresar con palabras.

Nos quedamos un buen rato disfrutando del paisaje (y eso que seguía haciendo muchísimo viento), hasta que decidimos que teníamos que continuar nuestro camino si queríamos ver todo lo que teníamos planeado. Tras un último vistazo y algún que otro suspiro, abandonamos el lugar.

Loch Ard Gorge

Razorback en Loch Ard Gorge

Sin embargo, los atractivos acantilados de la Great Ocean Road no habían hecho más que empezar. A escasos minutos en coche de los Doce Apóstoles nos detuvimos en nuestra siguiente parada: Loch Ard Gorge, o desfiladero de Loch Ard. En este bonito lugar se puede disfrutar de formaciones rocosas tan espectaculares como la llamada Razorback, recorrer el llamado Shipwreck Walk o descender hasta la pequeña playa en el fondo del desfiladero.

Port Campbell

Llegados a este punto del camino, decidimos parar a comer en el pueblo de Port Campbell, puesto que, además de tener hambre, necesitábamos repostar. Nos fuimos directos a la gasolinera de este pequeño pueblo costero y, viendo a un grupo de locales comiendo en el pequeño restaurante del establecimiento, decidimos seguir su ejemplo. Comimos hasta hartarnos y nos sobró gran cantidad de comida. Tras darle las gracias a la cocinera, que pareció muy contenta de ver a dos turistas alabando su cocina, seguimos nuestro camino.

The Arch

The Arch en la Great Ocean Road

Una vez pasada la euforia de los 12 Apóstoles, nos encontramos de nuevo casi solos. Tal vez fuese porque, como comentamos, muchos tours hacen el recorrido a la inversa, pero en este tramo del camino coincidimos con muy poca gente, lo que nos permitió disfrutar más de los paisajes.

La vista de este arco se realiza desde arriba, puesto que no se puede acceder a su altura. Desde la pasarela se puede observar cómo el mar golpea la roca, erosionándola al punto de crear formaciones como la que contemplamos en este momento. Aunque no es una de las estructuras más impresionantes del viaje, se merece una visita.

London Bridge

London Bridge en la Great Ocean Road

Otro arco en el camino. En esta ocasión nos encontramos con una estructura que, aunque actualmente presenta un arco separado de la costa, hasta enero de 1990 era una estructura unida que colapsó debido al efecto de la erosión, dejando a dos turistas atrapados en el otro lado que tuvieron que ser rescatados.

The Grotto

The Grotto en la Great Ocean Road

Llegamos a uno de nuestros lugares favoritos en la Great Ocean Road: The Grotto. La pasarela del camino, de unos 700 metros ida y vuelta, llega a unas escaleras tras las que accedes a una bonita gruta. Aquí se produce una fascinante combinación de colores: azul, verde, marrón, amarillo y rojo se entremezclan en una estampa ridículamente fotogénica. De nuevo, en este lugar, nos encontramos totalmente solos, por lo que disfrutamos a gusto de las vistas.

Bay of Islands (Mirador de Bay of Martyrs)

Bay of Islands

Al atardecer (en invierno a las tres de la tarde) llegamos a esta zona de la ruta, donde la costa está salpicada de islotes y farallones. El mar estaba revuelto y la bruma cubría el paisaje, por lo que la luz del atardecer le daba un toque entre surrealista y melancólico.

Logans Beach: adiós Great Ocean Road

Nuestra última parada, tras atravesar una zona de pastos y producción lechera, fue en Logans Beach, en Warnambool. Logans Beach es una playa que los australianos definen como “whale nursery”, puesto que las ballenas vienen aquí en época de cría. Al ser invierno, era época de ballenas francas en la costa sur de Australia, así que nos dirigimos allí esperanzados. Estuvimos un rato en la playa, que cuenta con un mirador bien estructurado, pero las ballenas no hicieron acto de presencia. La gente de la zona nos comentó que habían visto alguna por la mañana, pero que el mar estaba demasiado revuelto para ellas.

Y allí, esperando a unas ballenas que no aparecieron, sentimos que nuestro viaje por Australia llegaba a su fin. Tras despedirnos de la Great Ocean Road pusimos rumbo a Melbourne por el interior, dejando la bonita zona costera atrás. Al día siguiente teníamos que tomar el vuelo que nos llevaría de vuelta a la rutina, abandonando un país que nos había conquistado por completo.

Logans Beach

Great Ocean Road: consejos prácticos

✅ Consulta aquí nuestros consejos para viajar a Australia.

El alojamiento en la Great Ocean Road es, en general, bastante caro. Tras sopesar varias opciones, nosotros nos decantamos por dormir en un motel en las afueras de Apollo Bay. Aunque necesitábamos el coche para llegar al pueblo, económicamente nos compensó.

Las gasolineras no destacan por su abundancia en la ruta, por lo que recomendamos tenerlo en cuenta y aprovechar para repostar en los pueblos principales, como Apollo Bay o Port Cambell.

Si queréis saber qué más se puede hacer en la Great Ocean Road, podéis consultar esta página web de turismo en Victoria.

En la Great Ocean Road también es posible ver gusanos bioluminiscentes, en Melba Gully. Como nosotros ya los vimos en Natural Bridge, y esta vez nos quedaba a desmano, no fuimos, así que no podemos dar nuestra opinión.

✅ Consulta aquí nuestro post sobre los gusanos luminosos en Australia.

Durante nuestro recorrido, teníamos previsto visitar dos cascadas más: Hopetoun Falls y Triplet Falls. Por desgracia, no tuvimos tiempo de ver todo. ¡Otra vez será! Desde luego, si algún día volvemos, dedicaremos más tiempo a recorrer los Otways.

Lake Elizabeth es un lugar conocido por la posibilidad de ver ornitorrincos en sus aguas (ojo, que no hay muchos, pero de vez en cuando se ven). Nosotros no fuimos porque nos quedaba lejos.

Como era invierno, nos encontramos locales cerrados en el camino (albergues, cafeterías, restaurantes, gasolineras, etc.), porque la oferta es menor que en verano.

Debido al mal tiempo, sobre todo en las carreteras secundarias, nos encontramos la calzada llena de ramas de eucalipto, lo que puede ser peligroso para la conducción. En un tramo nos encontramos incluso un arbol caído. Por suerte, solo tapaba la mitad de la carretera y pudimos continuar nuestro camino. Todo ello, unido a la posibilidad de que la fauna salvaje cruce la carretera, hace que sea necesario prestar mucha atención a la carretera.

A la hora de tomar la carretera del interior de vuelta a Melbourne, hay que tener mucho cuidado con las indicaciones del GPS. Por alguna razón, el nuestro decidió que era mejor que fuésemos por una ruta secundaria y se nos hizo de noche en medio de la nada. Conducir en el campo por Australia durante la noche, con la amenaza de los animales en la carretera, las potentísimas luces de las camionetas de los lugareños deslumbrándote y sentado al volante de un coche de alquiler de tamaño pequeño no es una experiencia que no recomendemos a nadie.

En nuestra lista de lugares para visitar al final de la ruta estaba la reserva de Tower Hill, un antiguo volcán conocido por su abundante fauna, aunque finalmente no tuvimos tiempo. En invierno anochece muy temprano, por lo que las jornadas son más cortas.

Si queréis más información sobre la región, podéis consultar la página de Visit Victoria.

¿Dónde comer en la Great Ocean Road?

Los lugares donde encontraréis más opciones son Lorne, Apollo Bay y Port Campbell. Según el sentido de la ruta seleccionada, quedará más a mano un lugar u otro.

¿Dónde dormir en la Great Ocean Road?

Apollo Bay se encuentra más o menos en el medio de la ruta, por lo que es el lugar con más alojamientos, aunque es bastante caro en general. En las afueras del pueblo se pueden encontrar opciones algo más económicas.

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