Vistas panorámicas de Machu Picchu

Machu Picchu, la joya de Perú

Esta semana vamos a hablaros de la joya peruana por excelencia: Machu Picchu. Nuestra visita a las ruinas era uno de los momentos más esperados de nuestro viaje. Tal y como explicamos en el post anterior, para poder subir a la ciudadela nos dirigimos a Aguas Calientes en tren y nos alojamos allí. Por la mañana temprano tomamos uno de los autobuses que conectan el pueblo con las ruinas ya desde primeras horas de la mañana.

El boleto para entrar en las ruinas era nominal y con fecha de acceso, por lo que tuvimos que llevar nuestra identificación para la comprobación (es esencial llevarla porque de lo contrario no se puede acceder al recinto). Hay que tener en cuenta que existe un cupo limitado y turnos definidos para visitar las ruinas, por lo que es importante planificarlo con antelación para evitar sorpresas. Para conocer las condiciones de acceso y comprar los boletos, visitar la página https://www.machupicchu.gob.pe/inicio (última visita: junio de 2017)

De Machu Picchu no solo llaman la atención las ruinas: lo más impresionante si cabe es el entorno en el que se ubican, rodeado de montañas y frondosa vegetación, con el valle del Urubamba y las vías del tren a sus pies, al fondo de un altísimo acantilado.

Valle del Urubamba

La ciudadela puede dividirse en tres sectores distintos: el sector agrícola, justo a la entrada; el sector sagrado, al lado izquierdo; y el sector civil, en el lado derecho.

El sector agrícola se encuentra nada más pasar la entrada y está formado por enormes terrazas de cultivo. Desde ahí se tiene una vista estupenda del conjunto y muchos viajeros aprovechan para sacar la foto típica que se ve en todas las postales.

Machu Picchu desde el sector agrícola

Siguiendo hacia delante llegamos al sector sagrado, donde nos encontramos edificaciones interesantes como el Templo del Sol, de planta semicircular, o el Templo de las Tres Ventanas, otra de las construcciones icónicas del complejo. También podemos observar el Intihuatana, una formación monolítica que se cree tenía la función de calendario astronómico.

Templo del Sol
Templo del Sol
Templo de las Tres Ventanas
Templo de las Tres Ventanas
Intihuatana
Intihuatana

Pasando la Plaza Central llegamos al otro sector urbano, donde encontraremos elementos como la enorme Roca Sagrada o el Templo del Cóndor, donde se puede apreciar la figura de esta ave.

Roca Sagrada
Roca Sagrada

PASEOS Y RUTAS

Desde Machu Picchu es posible realizar caminatas por distintos senderos. El más conocido es la ruta que lleva hasta Huayna Picchu, la montaña que aparece tras las ruinas en la mayoría de las fotos. Es un camino empinado y complicado si padeces de vértigo, aunque dicen que las vistas desde arriba son fantásticas. Para poder acceder era necesario adquirir un boleto adicional con antelación, además de que la visita solo estaba permitida a determinadas horas en dos tandas de 200 personas como máximo. Nosotros optamos por hacer una ruta diferente, que es la que describimos a continuación.

vistas de Huayna Picchu
Huayna Picchu detrás de las ruinas

Después de nuestra visita a las ruinas subimos hasta Inti Punku o Puerta del Sol. La ruta se puede completar en aproximadamente una hora en cada dirección y te lleva hasta el que fue el principal punto de entrada a la ciudadela, a aproximadamente 2700 metros de altitud. Las vistas desde lo alto son asombrosas.

Inti Punku
Camino de subida a Inti Punku

Vistas de Machu Picchu desde Inti Punku

Vistas desde Inti Punku

CONSEJOS PRÁCTICOS:

  • El clima en Machu Picchu es muy cambiante, por lo que siempre es recomendable llevar un chubasquero guardado en la mochila.
  • Es posible que en determinados períodos las nubes impidan apreciar el conjunto y la visibilidad sea reducida debido al clima cambiante y a la altitud.
  • La típica foto de postal en la que se ven las ruinas con Huayna Picchu al fondo se puede conseguir desde el sector agrícola.
  • Aunque Machu Picchu está a una altitud bastante menor que Cuzco también es posible que el mal de altura aparezca, por lo que si no se estuvo los días anteriores a gran altitud es importante tomarse un tiempo para la aclimatación y que así el soroche no te estropee la visita.
  • Es más que recomendable el uso de protector solar y repelente para los mosquitos.
  • Cuando nosotros visitamos las ruinas había un pequeño espacio justo a la entrada del recinto donde era posible sellar el pasaporte, por lo que nos llevamos un sello conmemorativo.

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