Punto más bajo de la tierra

Nadar en el mar Muerto: expectativa y realidad

Tras nuestro periplo por Jordania, después de haber visitado Amán, Petra y Wadi Rum, nuestra última gran parada era el mar Muerto. Llegábamos entusiasmados y con las expectativas altas tras haber estado charlando en Amán con unas chicas que ya lo habían visitado, que nos contaron que se habían sacado la típica foto “leyendo el periódico” sobre el agua, y que se llevaban de recuerdo un par de piedras de sal.

Llegamos a la región del mar Muerto tras un largo trayecto en bus desde el desierto, descendiendo por la carretera que nos llevaría al lugar más bajo del planeta, a más de 400 metros bajo el nivel del mar. Mientras nuestros oídos empezaban a hacer “pop” por la diferencia de altitud, el guía nos señaló hacia la ciudad de Jericó, a muy poca distancia, aunque ya en Cisjordania. También nos hablaron de Betania más allá del Jordán, o Betania de Transjordania, esta vez a este lado de la orilla, donde, según cuentan, se produjo el bautismo de Jesucristo.

Betania más allá del Jordán

Jordania está llena de localizaciones con significado religioso. A fin de cuentas, es territorio bíblico: el mar Muerto, los montes por los que caminó Moisés o el río Jordán son lugares clave para el cristianismo. Resulta entre curioso y fascinante visitar estos escenarios de la Biblia. Nuestro periplo por la región en cuestión fue, sin embargo, bastante más prosaico. Atraídos por la historia, y, ya que íbamos a tener toda la tarde libre, decidimos improvisar una excursión hasta Betania para visitar este sitio arqueológico, donde cuentan que Cristo fue bautizado.

Nada más llegar al hotel, consultamos en la recepción cómo podíamos hacer para llegar. También preguntamos si el lugar estaba abierto, puesto que nos habían dado informaciones contradictorias. Tras un par de llamadas de teléfono, el recepcionista nos dijo que nos podía pedir un taxi que nos llevase hasta allí (unos 20 minutos en coche), pero que teníamos que decidir ya, porque cerraba pronto. Nos dijo el precio (no sabemos muy bien quién se llevó qué de entre el taxista y el de la entrada al recinto) y allá nos fuimos, con la mosca un poco detrás de la oreja, para ser sinceros.

Como la visita tiene lugar justo a orillas del río Jordán, en la frontera con Cisjordania, el lugar estaba plagado de policías armados hasta los dientes. Fue en ese momento cuando nos dimos realmente cuenta de que estábamos a pocos metros de Palestina.

Cartel del río Jordán
El río Jordán
El río Jordán, frontera del país

Para visitar la excavación arqueológica te suben en un pequeño autobús abarrotado que te lleva hasta la zona donde se puede visitar el que, supuestamente, es el lugar exacto en el que Juan Bautista bautizó a Jesús. Tras pasar por una iglesia ortodoxa, se visita también una modesta plataforma donde se realizan bautismos (en una pila, no en el río). Lo más curioso del lugar es, en realidad, la mastodóntica construcción que edificó Israel al otro lado de la orilla.

Lugar del bautismo
Lugar exacto del bautismo
Instalaciones de Israel al otro lado del río
Instalaciones bautismales de Israel

El mar Muerto

Tras esta visita con más valor histórico que turístico, regresamos a nuestro hotel. Nos enfundamos el bañador y nos lanzamos a toda prisa por el camino hacia el mar Muerto (decimos camino porque estaba a medio kilómetro andando). Cuando llegamos, en lugar de piedras de sal nos recibió una señora que nos dijo que no nos podíamos bañar. Nos lo tomamos a broma, hasta que llegamos a la orilla y un socorrista nos dijo que había BANDERA ROJA. Pues sí: bandera roja en el mar Muerto. La cara que se nos quedó fue de foto.

No vimos por ningún lado, tampoco, las piedras de sal, ni nada que se asemejase a una playa. Aparentemente, la lluvia se había llevado la mayor parte de la playa artificial, y lo que quedaba estaba bastante lleno de basura. Miramos con tristeza el barreño lleno de “lodo del mar Muerto” con el que la gente se estaba embadurnando y decidimos volver al hotel. ¡Menudo chasco!

Playa del mar Muerto
Estado en el que nos encontramos la playa
Lodos del mar muerto
Los famosos lodos del mar Muerto

Por la noche, con el disgusto algo más asimilado, descubrimos que desde el hotel podíamos ver las luces de Palestina en la distancia. Al día siguiente, el transfer nos recogió puntual para llevarnos al aeropuerto, y de allí de vuelta a casa. Lo de flotar en uno de los lagos más salados del planeta tendrá que quedar para otra ocasión.

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