paisaje Río de Janeiro

Qué ver en Río de Janeiro en dos días

Yo no era diferente: como casi todo el mundo, lo que más me atraía de Brasil era Río de Janeiro. Y es que esta ciudad es uno de los destinos más populares del mundo, además de ser la punta de lanza del turismo brasileño. Si añadimos, además, que en ella se encuentra el Cristo del Corcovado, una de las nuevas siete maravillas del mundo, Río de Janeiro tiene todo para enamorar. Por eso, la primera vez que fui a Brasil con Tomás estaba loca por visitar esta ciudad. Hoy os contamos qué ver en Río de Janeiro en dos días.

Río de Janeiro ofrece muchísimas posibilidades. Es un lugar al que se le podrían dedicar días enteros sin cansarse. Si contamos con poco tiempo en ella, hay que tener muy claro lo que se quiere ver. Nosotros solamente teníamos dos días en la ciudad, por lo que tuvimos que seleccionar al máximo.

Para ver Río de Janeiro en dos días, optamos por hacer un tour guiado por la ciudad, que nos llevó a todos los puntos turísticos que nos interesaban y además ya incluía las entradas de los sitios de pago. Estudiamos varias opciones, como desplazarnos en transporte público o en taxi, pero finalmente esa fue la opción más económica para nosotros.

Qué ver en Río de Janeiro en dos días

Catedral de Río de Janeiro

Nuestra primera parada fue la Catedral de São Sebastião do Rio de Janeiro o Catedral Metropolitana. Este edificio no tiene nada que ver con la idea que podamos tener de una catedral. Comenzó a construirse en 1964 y tiene una característica forma cónica de alrededor de 100 metros de diámetro. Al entrar en su interior da la impresión de que nos encontramos dentro de una pirámide. Las vidrieras del suelo hasta el techo tampoco dejan indiferente.

Morros de Urca y Pão de Açúcar

Vistas Cristo Redentor

Nuestro siguiente destino fueron los morros (cerros) da Urca y de Pão de Açúcar. Para subir a lo alto se hace en teleférico que cruza desde Urca a Pão de Açúcar. La panorámica que se obtiene es de las mejores de la ciudad, ya que se puede ver el Cristo redentor o Cristo del Corcovado justo enfrente a lo lejos, además de poder ver todas las playas y los cerros que componen el paisaje inigualable de Río de Janeiro.

Cristo del Corcovado

Tras la visita a los cerros hicimos una parada para comer, que coincidió con un enorme chaparrón que nos hizo temer por nuestra visita al Cristo. Debido al clima de la ciudad y a las características de su terreno, no son pocos los que llegan al Corcovado y se encuentran con una masa impenetrable de nubes que no les dejan ver la ciudad. Esas vistas eran para nosotros el plato fuerte de la visita, por lo que el miedo se nos instaló en el pecho.

Cuando salimos del restaurante, las nubes empezaban a dar un respiro a nuestras inquietudes. Nos dirigimos entonces hacia el Cerro Corcovado para hacer la visita del famoso Cristo. Para subir a lo más alto se atraviesa la Floresta da Tijuca, la selva urbana más grande del mundo (de ahí que en el cerro haya pequeños monos que se esconden de los turistas observándolos desde las ramas).

Cuando llegamos, el cielo se había despejado como por arte de magia. Finalmente, las nubes nos habían concedido nuestro deseo. Aunque la estatua del Cristo impresiona por su tamaño, lo más increíble son las vistas que se consiguen desde lo alto del cerro. Se puede apreciar perfectamente la particular orografía de Río, donde las montañas y el mar se entremezclan formando maravillosas ensenadas. Allí estábamos: junto a una de las siete maravillas del mundo y presenciando una de las panorámicas urbanas más bonitas de Brasil.

Vistas desde el Cerro Corcovado

Sambódromo y estadio de Maracaná

Tras la visita al Cristo Redentor, nuestra excursión siguió de forma más relajada. Descendimos de nuevo a la ciudad para visitar algunos de sus puntos más icónicos relacionados con la cultura brasileña: el sambódromo y el mítico estadio de Maracaná. La verdad es que nos resultó algo decepcionante: el estadio estaba en obras, y el sambódromo… ¿Qué se espera uno cuando visita un sambódromo? Pues el sambódromo de Río es, en realidad, así…

Sambódromo de Río de Janeiro

Para acabar el día, hicimos un pequeño recorrido en autobús por el centro histórico de la ciudad y a continuación por la zona costera.

Jardín Botánico de Río de Janeiro

Como nosotros teníamos todavía un día más en la ciudad, por la mañana elegimos visitar el jardín botánico de Río de Janeiro. En él, además de haber una inmensa colección de plantas (unas 40 mil plantas y 6700 especies distintas), se pasean diversos animales que se mueven libremente por el suelo y los árboles, como aves y monitos que alegran el paseo. Es el lugar ideal si te gusta la naturaleza, la tranquilidad y te interesa la botánica.

mono jardín botánico Río

Playas de Copacabana e Ipanema

Ya que teníamos la tarde libre, decidimos dar un paseo por las famosas playas de Copacabana e Ipanema (aunque el clima no acompañaba, ya que era invierno y estaba bastante nublado). Como ya sabréis, nosotros no somos muy de tumbarnos a descansar, por lo que preferimos recorrerlas de lado a lado.

La playa de Ipanema se sitúa en barrio exclusivo de la ciudad. Es una playa para muchos estilos, ya sean surfistas, grupos de jóvenes o familias. La playa de Copacabana es la más conocida de todo Brasil. La reconoceréis por el empedrado de su paseo, que forma unos patrones ondulados muy característicos.

¿Y si tenemos más tiempo?

Si ya habéis leído qué ver en Río de Janeiro en dos días y os habéis quedado con ganas de más, os dejamos otras opciones interesantes. Los amantes de la naturaleza pueden disfrutar del Parque Nacional da Tijuca, con senderos y frondosa vegetación en el corazón de la ciudad. Si os gusta el arte, vuestra opción puede ser el Museo de Arte Moderno. También podéis visitar el barrio de Santa Teresa, famoso por tu teleférico y por la Escalera de Selarón.

¿Tenéis todavía más días libres y queréis conocer el estado de Río de Janeiro? Echad un vistazo a nuestro post sobre qué ver en Paraty.

Consejos para visitar Río de Janeiro:

Excursión en Río de Janeiro

Nosotros contratamos nuestro tour guiado por la ciudad directamente a través del hotel. Es conveniente consultar en varios sitios distintos, ya que los precios suelen ser muy variables. La mayoría de albergues y hoteles conocen ya alguna empresa de confianza, por lo que es una buena idea consultarles.

Taxis en Río de Janeiro

Los taxis que están en las paradas son los recomendados para turistas. Es mejor evitar coger taxis fuera de las paradas ya que podrían ser taxis ilegales. Normalmente los taxistas preguntan qué camino preferimos hacer, así que se puede consultar alguna herramienta GPS antes para proponerle el mejor camino. Además, lo ideal es pedir que pongan el taxímetro en lugar de negociar el precio por adelantado.

Transporte público

El metro de la ciudad se complementa con un servicio de autobuses. Nosotros hemos preferido usar el taxi casi siempre, pero para ir al jardín botánico probamos el transporte publico y no tuvimos problemas.

Aeropuertos de Río de Janeiro

Aeropuertos: Río tiene dos aeropuertos grandes: el Aeropuerto Santos Dumont y el Aeropuerto Internacional de Galeão. Nosotros llegamos a Río de Janeiro en vuelo doméstico, al Santos Dumont, que permite al viajero tener una panorámica preciosa de la ciudad. Según hemos podido ver, como este aeropuerto está más cerca del centro, el taxi sale más barato.

Si disfrutáis de la comida y tenéis la oportunidad en Brasil, es muy recomendable probar algún rodizio local para comer. En el rodizio se paga un precio fijo que incluye por lo general los acompañamientos, y que permite comer todo lo que quieras de lo que te van trayendo mesa por mesa para probar. Los rodizios de carnes son muy populares en Brasil, y permiten degustar todo tipo de carnes y cortes que no existen en España.

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