Visita a Cova das Choias

Si ya eres un habitual de nuestro blog, te habrás dado cuenta de que nos gustan las cosas brillantes. Tan pronto nos vamos a Suecia para ver auroras boreales, como viajamos a Australia para ver gusanos luminosos. La luminiscencia en la naturaleza nos fascina: fenómenos naturales que desprenden luz. Casi parece sacado de una película de ciencia ficción, o de un planeta de otro sistema solar. Pero no hace falta irse a otro planeta; ni siquiera a Australia o Suecia. Podemos quedarnos mucho más cerca. Os dejamos una pista: Cova das Choias.

Musgo luminiscente en Cova das Choias

Pero vamos a abandonar por un momento las cosas brillantes, porque nuestra historia tiene muchos otros matices. Y es que lo que iba a ser una tranquila escapadita con la familia se convirtió en una peculiar yincana con obstáculos tan variados como peligrosos barrancos, garrapatas y averías. La jornada, desde luego, tuvo de todo.

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A Pobra do Brollón, Ribeira Sacra: qué visitar

Desde que descubrí la existencia de la Cova das Choias, estuve bastante pendiente de la página web del ayuntamiento e A Pobra do Brollón porque intuía que este año también iban a abrir visitas guiadas.

A Pobra do Brollón está en la provincia de Lugo y forma parte de la Ribeira Sacra. Además de las visitas a la Cova das Choias, A Pobra do Brollón tiene otros atractivos, como sus increíbles valles escarpados, sus pueblos auténticos, sus bosques, sus miradores o sus Bodegas de Vilachá.

Aunque intentamos organizar una jornada completa para hacer una visita más detallada a la región, entre los horarios de unos y los compromisos de otros (éramos cinco) solo conseguimos arañar media jornada. Por eso, organizamos la visita en torno a la Cova das Choias y aprovechamos el tiempo libre para ver otros puntos de interés en las proximidades.

Pueblo de Vilachá

Mirador de A Capela

En las proximidades de A Pobra do Brollón existen varios miradores que permiten apreciar los escarpados valles en todo su esplendor: el mirador de Catro Cabaleiros, el mirador de Os Pasos, el mirador de San Vitorio y el mirador de A Capela, que fue el que finalmente escogimos porque ofrece unas vistas espectaculares del Sil (si nunca habéis estado en los cañones del Sil, os lo recomendamos encarecidamente) y de los viñedos en las laderas del monte.

Vistas de la Ribeira Sacra
Ribeira Sacra

Y es aquí donde empezó el lío. Como señores modernos que somos, nos fiamos del Maps y, cuando nos dimos cuenta, estábamos al borde de un barranco, en una pista diminuta y con un todoterreno enorme para maniobrar. Del mirador, nada de nada. El paisaje precioso, eso sí… Tensión máxima, todos bajando del coche, mi hermano maniobrando con el cacharrón para salir de aquella minipista y ni rastro del mirador de A Capela.

Todoterreno en la Ribeira Sacra

Al final, lo mejor fue retroceder hasta que encontramos un cartel que indicaba hacia Vilachá y otro que indicaba hacia el mirador de A Capela, y seguir el camino según la vieja escuela, buscando carteles con indicaciones. Pasamos el pueblecito (maravilloso, con un encanto increíble), seguimos por la ruta hasta que se convirtió en una pista de tierra y llegamos, por fin, hasta el increíble mirador.

En el mirador de A Capela hay una plataforma de madera, además de bancos y mesas, que permite observar el Sil y los viñedos en los bancales, una estampa muy característica de la Ribeira Sacra. La panorámica es espectacular, sobre todo si el día está despejado y brilla un cielo azul.

Mirador de A Capela

Visitar A Cova das Choias

Tras haber encontrado al fin el mirador, regresamos a Pobra do Brollón para encontrarnos en el ayuntamiento con nuestro guía para visitar A Cova das Choias.

A Cova das Choias es un ejemplo de cómo una gestión adecuada de los recursos naturales puede generar un turismo responsable que no perjudique a la biodiversidad y al mismo tiempo dé a conocer los atractivos de un pueblo poco conocido.

En el pasado, la entrada a la cueva estaba abierta y sin ningún tipo de protección. Por lo que nos contaron, los visitantes de la cueva hacían burradas del calibre de entrar en moto o hacer barbacoas, por lo que el entorno se degradó, amenazando a las valiosas especies que habitaban en su interior. Por esta razón, se decidió cerrar la Cova das Choias al público, empleando una vaya que impidiese el paso a los visitantes, pero no a los murciélagos, aves y otros animales que hacen uso habitual de la cueva.

El gran valor de la Cova das Choias radica en su biodiversidad. En la cueva habitan dos especies de murciélagos de especial relevancia: el murciélago de cueva y el murciélago de herradura grande. Pero los murciélagos no son lo más llamativo de la cueva: su gran tesoro es su musgo luminoso, al que los más románticos conocen como “oro de duende”.

Musgo luminiscente: Schistotega pennata

Musgo luminiscente en A Cova das Choias

En este caso, en realidad, no estamos hablando de bioluminiscencia. Y es que este musgo brillante, en realidad, no desprende luz. La refleja. Sus filamentos tienen unas células que funcionan a modo de lente y que recogen la luz, para aprovecharla al máximo durante la fotosíntesis, y la reflejan. Esto permite al musgo luminiscente optimizar recursos en su hábitat natural, que es el interior de las cuevas, y no proporciona luz en abundancia. Por eso, el brillo solo se puede ver en determinados momentos y según cómo le dé la luz al musgo fosforescente.

Este tipo de musgo luminiscente es muy especial debido a su escasez, y es que solo está documentado en una docena de lugares de la península Ibérica. Ahí radica su importancia y la razón fundamental por la que la cueva se cerró al público.

Cierre de la Cova das Choias

La cantidad de visitantes que llegaban a la Cova das Choias antes de que se cerrase estaba dañando el musgo brillante, pues la gente lo pisaba y el musgo no volvía a crecer. Por esta razón, y para preservar estas especies de musgo y murciélagos, las visitas se han restringido a un número muy limitado de personas (siempre con guía) y al verano, época en la que las colonias de murciélagos van abandonando la Cova das Choias. De este modo, se garantiza también que no se pisa el musgo fosforescente.

Lo que demuestra hoy en día que la idea de cerrar la cueva a las visitas indiscriminadas fue acertada es el hecho de que el musgo luminoso está colonizando nuevas zonas de la Cova das Choias, como las escaleras de madera de la entrada, que ya presentan una pequeña capa de musgo fluorescente. De este modo, gracias a las visitas guiadas, podremos seguir disfrutando de esta maravilla de la naturaleza sin dañarla por muchos años más.

Cova das Choias: cómo llegar

Como os hemos comentado, actualmente la Cova das Choias solo se puede visitar con guía, previa reserva y en momentos concretos del año. Por eso, para acceder a la cueva tendremos que concertar una cita con el guía. En nuestro caso, el punto de encuentro fue el edificio del ayuntamiento de A Pobra do Brollón. Desde allí, seguimos en coche la carretera durante unos 15 minutos hasta Biduedo, donde dejamos el coche y caminamos un rato por el monte hasta la cueva.

Mariposa podalirio
Una mariposa podalirio en el camino

Cova das Choias: historia

La historia de la Cova das Choias está ligada a la extracción de hierro. Aunque se trata de una cueva de origen natural, durante mucho tiempo fue una explotación minera. No se sabe exactamente cuándo se comenzó la extracción del mineral, aunque sí se sabe con certeza que durante los siglos XVI y XVII se extrajo hierro de la cavidad. El mineral era trasladado por los trabajadores hasta la ferrería de Biduedo, en las proximidades de la cueva. Durante los trabajos de extracción del hierro, se labraron diversas galerías que hoy en día no se pueden visitar. En la actualidad, lo que se visita es el nivel intermedio, al que se accede por la entrada principal de la cueva.

Y llegados a este punto tal vez os estéis preguntando quiénes eran las famosas Choias de la cueva. No; no eran personas, ni nada que tuviese que ver con los mineros que explotaban la cueva en el pasado. Las choias son, en realidad, las chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax), unas aves de la familia de los córvidos que vivían junto a la entrada de la cueva. Así, el nombre en español de la cueva sería “Cueva de las Chovas”.

Debido a su abundancia en el pasado, se le dio a la cueva su nombre. Con el paso del tiempo y la actividad humana, se cree que las chovas abandonaron la cueva. En la actualidad, sin embargo, algunas parejas de chovas han vuelto a rondar la galería, tal vez debido a la nueva calma que reina en el lugar gracias a los esfuerzos de conservación.

Ruta cova das Choias

Sendero hacia la Cova das Choias

Tras aparcar el coche, atravesamos la primera verja cerrada y nos adentramos en un bonito sendero rodeado de bosque de frondosas autóctonas. ¡Qué diferentes son estos bosques del persistente eucalipto que se planta en Galicia debido a la explotación forestal! El camino a la Cova das Choias rebosa vida y la sensación térmica es muy agradable gracias a la sombra de los árboles.

Después de caminar un poco, nos encontramos con unas preciosas vistas hacia nuestra derecha de la que fue en su día la herrería de Biduedo. Hoy en día, la gigantesca casa familiar ya no tiene nada que ver con la extracción del mineral, pero todavía conserva su porte imponente de antaño.

Herrería de Biduedo

Una vez que dejamos atrás la antigua herrería de Biduedo, seguimos nuestra ruta y dimos un pequeño giro a la izquierda, abandonando momentáneamente los árboles. Un cartel desgastado nos indicó que habíamos llegado al lugar que buscábamos: la Cova das Choias.

Entrada a la cueva

Entrada a la Cova das Choias

Nada más pasar la barrera de la entrada, ya nos dimos cuenta de por qué la Cova das Choias es tan especial. Aunque a simple vista parece musgo normal y corriente, en cuanto pones un pie en la escalera te das cuenta de algo alucinante: a medida que pasas, el musgo fluorescente refleja la luz y parece que se va iluminando con tus pasos, como si estuvieses en una película de ciencia ficción.

El musgo luminoso se concentra en la parte más cercana a la entrada de la cueva, formando extensas alfombras luminiscentes. He de decir que iba a la visita con pocas expectativas, pero lo que vi me dejó sin aliento. Si solo pudiese utilizar una palabra para describir la sensación de caminar entre musgo luminoso, sería “surrealista”.

Cova das Choias

✔ Es muy importante tener el máximo cuidado para no pisar el musgo brillante, pues este no vuelve a crecer en los lugares en los que se pisa.

La cueva tiene tres niveles, de los cuales solo se puede visitar el intermedio. Consiste en una imponente abertura de unos 30 metros de altura. El suelo es arcilloso y las paredes tienen un color rojizo y anaranjado debido al hierro, que le otorga a la gruta un aspecto muy particular.

A medida que avanzamos por la cueva vamos sintiendo cómo el ambiente se vuelve más denso, al mismo tiempo que la luz de la entrada va quedando atrás. Al mirar hacia el lateral derecho de la cueva nos encontramos con la galería que da acceso al nivel inferior, de donde los mineros también extraían hierro. A día de hoy no se puede acceder a ese nivel debido a su dificultad.

La Cova das Choias desde dentro

En algún punto de la Cova das Choias también se nota la presencia de humedad y cae alguna que otra gota de agua, lo que contribuye al ambiente cerrado de la cueva.

Cuando nos acercamos al fondo, nos recibieron los habitantes de la cueva: un grupito de murciélagos empezó a revolotear a nuestro alrededor, haciendo acrobacias sobre nuestras cabezas y esquivándonos en el último momento gracias a su increíble ecolocalización. En estos casos es muy importante no asustarse y no hacer movimientos bruscos, pues los murciélagos saben esquivarnos sin problemas y así no les haremos daño.

Otros lugares de interés

Cuando acabamos la visita a la Cova das Choias, como todavía teníamos algo de tiempo, nos dirigimos al castro de San Lourenzo, a poca distancia. El ayuntamiento de A Pobra do Brollón organiza visitas durante las excavaciones, pero nosotros no tuvimos forma de cuadrar horarios. Otras de las visitas que nos apetecía mucho hacer y no tuvimos tiempo fue a las bodegas de Vilachá y a Os Conventos. Si el año que viene vuelven a organizar recorridos por la zona, nos apuntaremos sin duda.

Castro de San Lourenzo
Castro de San Lourenzo

Tras nuestra visita al castro de San Lourenzo (donde el Maps nos volvió a jugar una mala pasada, pues nos llevó al patio de un paisano que nos tuvo que indicar el camino correcto), Tomás se dio cuenta de que se le había subido una garrapata por la pierna. Mi prima comentó que creía que también se había sacado una del brazo, así que cundió el pánico dentro del coche y nos bajamos todos para hacer inspección visual de las piernas y la ropa en general.

Afortunadamente, no encontramos ninguna más. Lo que sí encontramos fue una buena señora que nos miraba como si estuviésemos locos, y con razón, pues parecía que estábamos despiojándonos los unos a los otros en el medio de la carretera…

Entre unas cosas y otras, tras visitar la Cova das Choias se nos hizo tarde en la ruta, y tomamos el camino a casa cuando ya anochecía. Y como los imprevistos no suelen venir solos, el coche decidió averiarse a la altura de Melón en plena autovía, por lo que nos encontramos a las 23:30 tirados en el arcén, esperando a la grúa y al taxi que nos llevase a casa. Eso sí: tuvimos la fortuna de disfrutar de un cielo tan despejado y limpio que se veía la Vía Láctea con gran nitidez.

✔ La Cova das Choias permanece cerrada la mayor parte del año, por lo que, si os apetece visitarla, os recomendamos que estéis atentos a la página web del ayuntamiento de A Pobra do Brollón para no perderos las visitas guiadas que llevan organizando desde 2018.

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4 Comments

  1. Sandra Polo De Don Pablo

    Sin duda un lugar mágico, has descrito perfectamente lo que se siente al entrar en ese lugar Muy recomendable la experiencia, gracias por recomendarnosla

    1. Me alegro de que te haya gustado 🙂 La verdad es que la Cova das Choias sorprende, el musgo luminiscente es una pasada y el entorno de la cueva es muy bonito. Toda la región tiene mucho que ofrecer. Un abrazo!

  2. Este verano estuve en la Ribeira Sacra, pero no en el mirador de A Capela. Lo apunto para el próximo viaje a esa zona!

    1. Pues nosotros te lo recomendamos mucho. Lo que sí, mejor hacer caso de los carteles e indicaciones y no fiarse mucho del GPS, porque para llegar al mirador de A Capela puede llevarte a una carretera que no conduce a ningún sitio, como nos pasó a nosotros…

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