Visitar Petra

Algunos de los sueños que mueven nuestras vidas empiezan de la manera más banal. Hace años, dos buenas amigas me regalaron un marco de fotos por mi cumpleaños. Era uno de esos marcos en los que se pueden poner varias fotos, haciendo un collage. Un regalo de lo más inocente, ¿verdad? No sabían la que acababan de liar… Ocho espacios para rellenar con todo tipo de recuerdos.

¿Qué ocho fotos podía poner? Pensé en rellenar los huecos con instantáneas cotidianas, caras sonrientes y recuerdos de mis seres queridos. Pero esas ya están en el corcho de la habitación, o bajo los imanes de la nevera. ¿Por qué no convertir esos ocho espacios en ocho sueños por cumplir? Y fue así como decidí las ocho fotos que deberían aparecer en ese marco: las siete maravillas del mundo moderno y la única que queda en pie de las antiguas. ¿Tópico? Desde luego, pero no por ello menos emocionante.

Un poco de historia

Empecemos con la maravilla del mundo que nos atañe en este post: Petra. No se sabe exactamente en qué año se construyó la ciudad de Petra. Se sabe que en el siglo I a.C. era la próspera capital del imperio Nabateo gracias al comercio de mirra, incienso y especias. En el 363 d.C. un terremoto destruyó una parte importante de la ciudad. Posteriormente, Petra entró en declive por los cambios en las rutas comerciales, hasta ser finalmente abandonada. El explorador Jean Louis Burckhardt, que se hizo pasar por árabe, descubrió de nuevo Petra en el año 1812.

En este post vamos a mostraros algunos de los puntos más emblemáticos de la visita. No son todos, puesto que hubiésemos necesitado más tiempo para hacer una visita más completa, pero sí son suficientes para hacerse una idea de la belleza del lugar.

Qué ver al visitar Petra

Primeros pasos

La visita empieza en el Centro de Visitantes, donde se adquieren las entradas. Desde allí, un camino de unos 300 metros lleva hasta el famosísimo desfiladero del Siq. En este primer tramo nos encontramos la Tumba del Obelisco, del siglo I. La tumba está coronada por cuatro pirámides y ya nos da una primera idea de la monumentalidad de todo lo que nos vamos a encontrar.

Templo del obelisco

El Siq

Este cañón es todo lo que nos han contado sobre él y más: un gigantesco desfiladero de más de 1 km de largo que serpentea sin descanso hasta desembocar en el increíble Tesoro. El Siq asombra por sus paredes ondulantes, su estrechez y la variedad de colores anaranjados que presenta. Sin embargo, no es ese su único atractivo: a lo largo del camino van apareciendo pequeños templetes o baetyls y estatuas excavadas en la roca que pueden pasar desapercibidas para los viajeros que no cuenten con un guía experimentado que se los muestre.

Desfiladero del Siq

Este desfiladero, que constituye la entrada a la antigua ciudad de Petra, es en realidad una enorme grieta formada por movimientos tectónicos que fue erosionada por el agua. El recorrido por el desfiladero es largo y emocionante, puesto que nunca se sabe tras cuál esquina va a aparecer por fin el tan ansiado Tesoro.

El Tesoro

No hay palabras que describan la emoción que sentí al atisbar por primera vez la fachada del Tesoro al final del estrecho desfiladero del Siq. Se me cayeron literalmente las lágrimas al encontrarme delante de esta fachada de 40 metros de altura. Al Khazna, como lo conocen los jordanos, presenta una fachada profusamente decorada, dividida en dos niveles y coronada por una urna funeraria. Todavía hoy en día se discute cuál fue su verdadera función, pues pudo ser desde una tumba hasta un templo. Por alguna razón desconocida, en el monumento se pueden ver agujeros de disparos. A los pies de la fachada se puede atisbar un piso subterráneo protegido por una reja.

Tesoro desde el Siq
Primera imagen del Tesoro desde el Siq

La plaza situada justo delante de la fachada está abarrotada de turistas intentando sacarse fotos y beduinos con camellos como reclamo para los visitantes. También te ofrecen acompañarte por las escaleras situadas a la izquierda del Tesoro para ver la fachada desde arriba (algo poco recomendable que comentaremos más adelante).

El Tesoro de Petra

En la parte izquierda de la plaza hay un pequeño bar con precios desorbitados. Sin embargo, es ideal porque ofrece la oportunidad de disfrutar de las vistas con calma. Al caer la tarde, cuando los turistas empiezan a marcharse, la plaza va vaciándose poco a poco. En ese momento es todo un lujo observar el escenario sentado y tomándose un refresco que, por muy caro que sea, sabe a gloria.

Calle de las fachadas

Avenida de la fachadas

Tras el Tesoro seguimos adelante hasta llegar a la Avenida de las Fachadas, donde se alinean tumbas monumentales a lo largo de la pared. Muy cerca de aquí empieza la ruta hasta el Lugar de Sacrificio, al que nosotros no subimos.

Teatro

Un poco más allá, a la izquierda, nos encontramos en seguida con el teatro, excavado en la ladera de la montaña. Tiene la peculiaridad de haber sido tallado directamente en la roca. No se puede acceder a él, pero sí se puede observar desde la entrada.

Tumbas reales

Estas tumbas llaman especialmente la atención desde la distancia debido a su tamaño. Están situadas a la derecha del sendero principal y son cuatro: la Tumba de la Urna, la Tumba de la Seda, la Tumba Corintia y el Monumento del Palacio. Estas tumbas bien merecen un desvío en el camino, aunque nosotros las dejamos para el final de nuestra visita y reservamos fuerzas para la subida al Monasterio, mucho más complicada y empinada.

Tumbas reales

En Gran Templo

Esta enorme edificación que aparece a la izquierda ocupa unos 7000 m2 y cuenta con columnas de unos 15 m de altura. Se sitúa cerca ya del lugar donde termina el sendero principal. Más adelante se encuentran ya los únicos restaurantes que hay dentro del recinto, y tras ellos empieza por fin la tortuosa subida hacia el famoso Monasterio, el punto culminante de nuestra caminata.

Triclinio del León

Esta estructura se encuentra ya en la subida camino al Monasterio, aproximadamente a mitad de camino. Lo que más destaca son los dos leones a los dos lados de la entrada. Su acceso no es demasiado evidente, pues aunque está señalizado hay que trepar un poco por las piedras para llegar hasta allí.

Triclinio del León

Monasterio

El Monasterio, o Al Deir, es en nuestra opinión las segunda construcción más imponente de Petra. Es todavía más grande que el Tesoro, aunque tal vez parezca más pequeño debido a que no está tan incrustado en la pared.

Monasterio de Petra

A pesar de la larga caminata cuesta arriba (unos 45 minutos) y los empinados escalones, es uno de los lugares indispensables del recinto. Frente al monasterio hay un chiringuito que vende bebidas y snacks, y es posible seguir ascendiendo un poco más para obtener vistas elevadas. Un lugar perfecto para sentarse y disfrutar de las vistas.

Monasterio desde arriba

Consejos prácticos:

  • Como ya os comentamos en el post sobre Pequeña Petra, es mejor visitar la «hermana menor» antes de visitar Petra, para que así la pequeña no quede deslucida.
  • Ojo con el clima: nosotros fuimos en febrero porque nos salía más barato, aunque sabíamos que nos arriesgábamos a tener lluvia y frío. El frío no nos parecía un problema, pero la lluvia en Petra sí puede llegar a ser un trastorno grave, ya que en caso de lluvias fuertes cierran el recinto por el riesgo de riadas. Nosotros nos salvamos por los pelos, puesto que al día siguiente de nuestra visita cerraron el acceso más allá del Tesoro. Por suerte, disfrutamos de un día sin lluvia y de una temperatura suave. En verano las temperaturas pueden ser elevadas y el sol muy fuerte, por lo que se recomienda tomar las medidas pertinentes.
  • Duración de la visita: es imposible visitar Petra y todo su recinto de una sola vez. Sin embargo, sí es posible visitar los puntos más emblemáticos en una jornada intensa, tal y como hicimos nosotros. La entrada y salida se realizan por el mismo lugar, pasando el Siq, por lo que hay que tener en cuenta también el tiempo de retorno. El punto positivo es que gracias a eso vemos de nuevo el maravilloso Tesoro, poniendo un broche final a la jornada. El horario de cierre varía en invierno y verano, por lo que en verano se cuenta con un par de horas más para realizar la visita. En nuestro caso, tuvimos que abandonar el recinto a las 17h.
  • Precio: mucha gente aprovecha para visitar Petra en excursiones de un solo día, sin quedarse a dormir en el pueblo. El problema es que la entrada sale muchísimo más cara si no pernoctas allí, por lo que compensa pasar la noche. Igualmente, las entradas de varios días son proporcionalmente más baratas que la entrada de un solo día. La entrada no incluye el acceso a Petra por la noche para ver el espectáculo de velas, que se deberá comprar aparte en el Centro de Visitantes.
  • Animales: para subir al Monasterio se ofrece un servicio de ascenso en burro que, cuando fuimos nosotros, costaba 10 dinares. Cada uno puede hacer lo que juzgue pertinente, pero si ya cuesta subir andando, no nos podemos imaginar lo que le puede costar al pobre burro hacer todo el día y todos los días el mismo trayecto cargando gente. La subida es empinada y con unos 1000 escalones, además de que el animal no tiene forma de agarrarse (cuando subimos nosotros, el burro de una señora resbaló y le cayó encima, con el consiguiente golpe). En caso de observar maltrato animal, la organización anima a denunciarla en el Centro de Visitantes, ante la policía turística o los guías del parque.
  • Consejos de vestimenta: a la hora de visitar Petra hay que llevar ropa cómoda y calzado apropiado para caminar que tenga suela antideslizante. También es recomendable un sombrero y gafas de sol, además de protector solar en el verano.
  • Otras rutas: a la izquierda del Tesoro se sitúan unas escaleras que ascienden por la pared para ver la fachada desde lo alto. Por lo que nos comentó nuestro guía acompañante, las escaleras son extremadamente peligrosas y ya se han producido algunas muertes en los ascensos y descensos, por lo que es mejor buscar otra alternativa.
  • También es posible tomar la subida hacia el Lugar del Sacrificio por unas empinadas escaleras cerca de la Avenida de las Fachadas.
  • Otra ruta que no realizamos y que nos queda pendiente para la próxima vez que visitemos Petra es el Al-Khubtha Trail, cuyo acceso se puede encontrar inmediatamente después de las Tumbas Reales. Nosotros no sabíamos a dónde conducía y decidimos quedarnos un rato sentados en las piedras ante las tumbas para disfrutar de las impresionantes vistas, y cuando ya nos estábamos marchando un chico nos comentó que al final de ese sendero se obtenían vistas del Tesoro desde lo alto. ¡La próxima vez será!
  • Para conocer bien todas las rutas es recomendable visitar la página de Visit Petra y consultar en el Centro de Visitantes, donde proporcionan planos e información en varios idiomas.
  • Baños y restaurantes: existen aseos en diferentes emplazamientos de la ciudad de Petra, así como dos restaurantes justo antes de subir hacia el Monasterio y diversos puntos de venta de bebidas, e incluso puntos con wifi. Para conocer todos los servicios y sus ubicaciones, lo mejor es obtener un plano del recinto en el Centro de Visitantes cuando se adquieren las entradas.

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