Qué ver en Paraty

En nuestra última visita a Brasil, además de pasar unos días descansando en casa, hicimos una escapada familiar al estado de Río de Janeiro. Como el tiempo estaba bastante inestable y llovía bastante, no escogimos el destino hasta el último momento, y nos guiamos más por la meteorología que por nuestras preferencias iniciales. Sin embargo, no nos podía haber salido mejor: el destino que escogimos finalmente fue Paraty, un pueblecito costero que se encuentra a unas cuatro horas de Río de Janeiro y a otras cuatro horas y media de São Paulo, por lo que es posible acceder desde ambas capitales. Como ya sabéis, no somos grandes amantes de las ciudades y nos gusta más la naturaleza, pero el pueblo de Paraty nos dejó enamorados.

Un poco de historia

Una de las calles

Paraty es una bonita localidad colonial que vivió su apogeo como puerto durante el ciclo del oro de Brasil. Por aquí pasaba el Caminho do Ouro o Estrada Real, que unía Minas Gerais con Río de Janeiro. Las calles de Paraty se diseñaron teniendo en cuenta las mareas, por lo que sus avenidas empedradas pueden resultar todo un desafío para los paseantes, que tienen que luchar contra las piedras resbaladizas, el agua y la inclinación. Paraty es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco debido a su gran belleza y su excelente estado de conservación.

Puertas de colores en Paraty
Calle pintoresca en Paraty

La ciudad de Paraty

En plena Serra da Bocaina, Paraty es un rincón en el que parece que no ha pasado el tiempo. Su zona centro, toda peatonal, tiene un encanto peculiar, con un empedrado imposiblemente irregular que hace que las mesitas de los cafés se tambaleen, callejuelas estrechas que se iluminan por la noche y avenidas con agua de lluvia estancada que regala reflejos de belleza incomparable.

Reflejos de Paraty de noche

Merece la pena sentarse en cualquiera de los establecimientos con terraza para, simplemente, ver la vida pasar, disfrutando de un café o un helado. Las calles de Paraty son ridículamente fotogénicas, por lo que los aficionados a la fotografía quedarán encantados. A diferencia de muchas poblaciones en Brasil, los cables del tendido eléctrico no sobrevuelan los edificios ni atraviesan las calles, lo que mejora las fotografías. Las casas son una sucesión de pequeñas edificaciones blancas con detalles de colores y faroles que iluminan los lugares con encanto.

Barcos en el Río en Paraty

Al caer la noche, los vendedores callejeros inundan todos los rincones de colgantes, dibujos, pendientes y baratijas variadas que, junto con las numerosas tiendas, aseguran entretenimiento por largo rato.

Turismo en la ciudad

Calle de tierra en la ciudad

Paraty es el lugar ideal para callejear sin rumbo fijo, disfrutando del ambiente. En el Cais de Paraty esperan las escunas, las grandes embarcaciones que realizan excursiones compartidas por la bahía. Más allá del centro histórico, al otro lado del Ponte do Pontal y junto a la Praia do Pontal, es posible pasear junto a los barquitos, cada cual más colorido y destartalado, que se alquilan por jornada para los paseos privados.

Barcos de paseo

Por el camino se puede parar en la Igreja da Matriz para observar su arquitectura, o visitar la Casa da Cultura, con exposiciones de artistas y cultura local. Tampoco debe dejarse pasar la iglesia de Santa Rita de Cássia. La oferta gastronómica es variada, con comida por kilo, especialidades extranjeras y productos del mar.

Pero Paraty no es solo un pueblo con encanto: sus alrededores ofrecen maravillas naturales que merece la pena visitar. Hay varias opciones: desde paseos en barco por la bahía, a excursiones por cascadas en todoterreno o playas. Si sois amantes de la playa os recomendamos visitar Trindade, un pequeño pueblecito a unos 25 km de Paraty que ofrece opciones de playa para todos los gustos. Si os gusta la cachaça, también es posible visitar alguna destilería o alambique y hacer degustaciones.

Alrededores de Paraty: Trindade

Para llegar a Trindade desde Paraty se accede por una tortuosa carretera que a la llegada al pueblo atraviesa una zona rocosa con un riachuelo en su desembocadura junto a la playa (no queremos imaginarnos atravesarlo en días lluviosos).

Camino a Paraty

El pueblo, en su día un lugar de pescadores, es ahora un centro turístico lleno de tiendas y aparcamientos que ofrecen dejar el coche todo el día, baño y ducha por un módico precio. Poco queda ya de su fama de pueblo tranquilo, lleno de surfistas y hippies. En la Praia dos Ranchos, con fácil acceso desde el pueblo, se apelotonan las sillas y chiringuitos para sentarse en la playa a tomar algo. Es necesario alejarse del bullicio y seguir caminando por la lengua de arena para encontrarse, ahora sí, con una frondosísima vegetación que acaricia la costa, regalando un paisaje que, de alguna manera, recordaba al que vimos en Cape Tribulation, en Australia.

praia de Trindade

Por falta de tiempo no visitamos el resto de playas más alejadas del centro, como la Praia do Cachadaço, con su piscina natural, por lo que tendrá que quedar para otra visita.

Consejos prácticos

  • Si se llega a Paraty desde São Paulo y se opta por el camino de la sierra desde Aparecida, la ruta es sinuosa y en algunos tramos en mal estado, pero frondosa e impresionante, con pasarelas para que los animales crucen la carretera sin peligro y con un paisaje montañoso que deja sin aliento. La carretera de la costa es más larga, pero menos complicada.
  • El centro histórico de Paraty está cerrado al tráfico, por lo que no se puede circular ni aparcar. Los alrededores del centro son zona azul de aparcamiento, por lo que hay que tenerlo en cuenta si se busca un alojamiento cerca del centro o en el propio centro histórico.
  • La oficina de turismo está justo a la entrada de la zona peatonal. En ella se pueden obtener mapas, información de las opciones de la región y el contacto de algún guía turístico con el que se pueden contratar excursiones.
  • Es mejor visitar Paraty fuera de la temporada alta, para poder pasear con tranquilidad por las calles y escoger alojamiento y excursiones con calma. Nosotros fuimos en noviembre y a mitad de semana, por lo que disfrutamos del pueblo sin aglomeraciones. Por lo que nos comentaron los guías, durante el verano brasileño (meses de diciembre-enero) el pueblo se llena de turistas, pues está de moda.
  • En cuanto al alojamiento, existen gran variedad de pousadas (alojamientos pequeños de dos o tres plantas y trato familiar) junto al centro, que en ocasiones también ofrecen aparcamiento y suelen tener desayuno. Nosotros nos alojamos en la Pousada Dos Contos.
  • Para información sobre turismo, consultar esta página de Visit Brasil.

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8 Comments

  1. Tal cual lo describes y acompañado de las fotografías, parece un destino la mar de apetecible.

    1. Sin duda! Está cerca de Río de Janeiro y es mucho menos popular (y en nuestra opinión, más autentico).

  2. Ya me habían hablado de Paraty, pero después de ver las fotos he decidido que merece la pena visitarla.

    1. Pues sí! Yo no lo conocía, y la verdad es que merece muchísimo la visita. Lo recomiendo mucho!

  3. Maravilloso

  4. No lo conocía, me pareció muy interesante. Te escribiré un mail para que me des más detalles. Gracias!

    1. Perfecto! Quedo a la espera 🙂

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