Tomás y Raquel con una aurora boreal

Un sueño cumplido: ver auroras boreales en Suecia

Si me lo permitís, por una vez voy a escribir un post un poco más personal, por lo que no vamos a ser “nosotros”, sino “yo”; y es que no tengo otra forma de expresar mi sensación al ver por primera vez auroras boreales que no sea personal e intransferible.

Todos tenemos una lista de cosas que ver en la vida, ya sea por escrito o simplemente grabada en la cabeza. En la mía hay cosas tan dispares como subir al Machu Picchu, nadar con tiburones ballena, bañarme en aguas bioluminiscentes o ver auroras boreales. Afortunadamente, muchas cosas de mi lista ya las he hecho, y afortunadamente también, mi lista sigue creciendo cada día, ampliándose, abriéndome nuevos horizontes, dándome nuevas ilusiones y nuevos objetivos: recientemente he añadido lugares como la cueva de Waitomo en Nueva Zelanda (lo sé, tengo obsesión por las cosas brillantes).

Lista de cosas que quiero hacer

Ver auroras boreales ha estado desde siempre en mi lista de cosas por hacer. Siempre me han fascinado las luces del norte con sus colores, sus movimientos hipnóticos y su halo de misterio y misticismo. En ocasiones pasaba las horas muertas viendo vídeos por internet de luces fantasmagóricas flotando en el cielo, ensimismada con el baile de colores, preguntándome cuándo iba a poder ir a Laponia para verlas en persona. Al final, el viaje siempre era otro, siempre quedaba para otro momento, para otra ocasión. Hasta que el “momento” apareció: la estancia de mi cuñada en Gotemburgo por un breve periodo de tiempo. Al ir a visitarla, ¿qué nos impedía seguir subiendo hacia el norte para intentarlo?

Lo confieso: me pasé toda la semana anterior del viaje por Suecia consultando el parte meteorológico y las probabilidades de ver auroras en la región, agobiándome porque las previsiones eran poco alentadoras. Tomás me llegó a reñir por no estar disfrutando del resto del viaje. El mismo día que volábamos hacia Kiruna las previsiones eran, si cabe, todavía más perturbadoras: había tormenta geomagnética moderada, pero la previsión anticipaba cielos nublados y lluvia abundante. ¿Qué es peor, que no haya auroras boreales que ver, o que se produzcan auroras impresionantes y que no puedas verlas?

avión hacia Abisko
Las temidas nubes sobre Abisko

 

Desde el autobús
Paisaje de Abisko desde el autobús

Para nuestra primera noche en la región habíamos reservado una excursión a la Aurora Sky Station, una estación de observación de auroras boreales a la que se accedía en telesilla y que estaba ubicada en lo alto del monte Nolja, a 900 metros sobre el nivel del mar. Desde allí, la panorámica sobre el lago Torneträsk prometía vistas espectaculares.

Estación Aurora Sky
La Aurora Sky Station de día

Comenzamos nuestra aventura sobre las 21:00 de la noche con un pequeño trayecto a pie que nos llevó hasta el telesilla, donde nos montamos, ya prácticamente a oscuras, en el típico telesilla doble de las estaciones de esquí. Como íbamos a llegar arriba ya rodeados de oscuridad, el empleado tuvo la precaución de colgar una linterna encendida en la silla para avisar a los de arriba de la llegada de gente, por lo que una vez que estuvimos en el aire distinguíamos a duras penas los centelleos de las otras sillas y el suelo allá en el fondo (en ciertos tramos muy, muy en el fondo, por lo que agradecí estar completamente a oscuras, teniendo en cuenta que tengo vértigo).

El trayecto se nos hizo eterno, rodeados de oscuridad y con las manos y los pies rígidos por el frío. Cada vez que el sistema se detenía para que se subiesen nuevos pasajeros, la silla se quedaba colgada, balanceándose a gran altura en medio de la negrura, por lo que en algún momento llegamos a preguntarnos qué narices hacíamos allí subidos, congelándonos de frío en medio de la nada.

Cuando ya estábamos empezando a desesperarnos, tras media hora de trayecto a oscuras, vimos al frente la estación de llegada. Y no solo la estación, sino que antes incluso de bajarnos de la silla, Tomás soltó un grito de “¡Mira, una aurora!”, tan pronto y tan de repente que pensé que me estaba tomando el pelo. Pero no, no me tomaba el pelo. Al frente, detrás de la estación, apareció la primera aurora boreal que vi en mi vida: una pequeña línea verde que ascendía por el cielo desde el horizonte. Llegar y triunfar. En cuanto bajé de la silla, dando gritos y saltos, miré hacia arriba y vi, justo sobre mi cabeza, una cortina de luz que serpenteaba en tonos verdes, amarillos, rosas y morados. No tuve ni siquiera tiempo de preparar la cámara, por lo que no la tengo inmortalizada. Da igual; no importa. No hace falta. No miento si afirmo que fue una de las experiencias más emocionantes de mi vida.

auroras boreales suecia

Tras la euforia inicial, y ya con cámara y trípode en mano, fuimos ascendiendo por el monte a tropezones, disfrutando del espectáculo, que se prolongó durante un buen rato. Ya no tuvimos más cortinas de colores, pero sí auroras de un verde intenso bailoteando en el cielo.

auroras boreales suecia

Después de un inicio muy potente, poco a poco las auroras se fueron desvaneciendo hasta transformarse en ligeras sombras blancas. El guía nos comentó que en ocasiones, si hay mucha actividad, las auroras se “desplazan” más hacia el sur y acaban volviendo más adelante en la noche. Estas, sin embargo, no volvieron, así que sobre las 00:30 tomamos de nuevo el telesilla de vuelta, recorrimos el tramo a pie hasta nuestro albergue y nos fuimos a dormir para madrugar al día siguiente y cruzar la frontera con Noruega.

Aurora boreal en el cielo

El segundo y el tercer día de nuestra estancia en Abisko bajamos a la orilla del lago para ver las auroras desde allí, con suerte desigual. El primer día, a eso de las 21:30 al igual que el día anterior, volvieron a hacer acto de presencia, aunque no tan espectaculares como el día anterior. De igual modo, se fueron desvaneciendo paulatinamente, por lo que sobre las 23:30 nos volvimos al albergue. El siguiente día, directamente, regresamos al alojamiento sin haber visto ninguna.

aurora sobre el lago de noche
Una aurora sobre el lago

PREGUNTAS FRECUENTES:

¿Cuándo ir?

Al estar al norte del Círculo Polar Ártico, en Abisko se produce el fenómeno del sol de medianoche durante los meses de verano. Eso quiere decir que durante ese período no es posible ver auroras boreales, por la sencilla razón de que no oscurece por la noche. Nosotros fuimos en septiembre, recién comenzada la temporada de observación de las luces del norte. Septiembre tiene la ventaja de que todavía no hace tanto frío (tuvimos temperaturas entre 4 y 7 grados centígrados aproximadamente), ya no hay tantos mosquitos como en verano y además Abisko ofrece una maravillosa gama de colores marrones, amarillos y rojos que cautiva desde el primer instante. La otra cara de la moneda es que como todavía no es temporada alta, no se ofrecen la mayor parte de las excursiones habituales (evidentemente no se pueden hacer paseos por la nieve si no hay nieve) ni hay demasiada oferta de transporte alternativo.

El otoño en Abisko
Los colores de Abisko en otoño

¿Por qué Abisko?

Abisko es un parque nacional situado por encima del Círculo Polar Ártico, en la Laponia Sueca, junto a la frontera con Noruega. El pequeño pueblo de Abisko, donde nos alojamos, se sitúa junto a la orilla del lago Torneträsk, el enorme lago que baña la región y uno de los más grandes de Suecia. En este entorno privilegiado se sitúa también la Aurora Sky Station, en lo alto del monte Nolja. Gracias a las condiciones ambientales generadas por el monte, que retiene las nubes, y el lago, Abisko es un lugar ideal para observar auroras boreales, debido a la mayor cantidad de noches despejadas que ofrece en comparación con otros lugares. De cuatro noches que pasamos en la zona, tres de ellas vimos auroras boreales. Hemos de decir, no obstante, que tuvimos muchísima suerte, porque mucha gente realiza viajes para ver auroras y se vuelve a su casa sin haber visto ni una sola. Tras escuchar relatos de gente que se vuelve frustrada a su casa tras varios intentos fallidos, no podemos más que considerarnos privilegiados.

El lago poco antes de anochecer
El lago poco antes de anochecer

¿Cómo llegar a Abisko?

Abisko es un lugar al que se puede llegar con relativa facilidad, teniendo en cuenta que estamos hablando de Laponia. La principal puerta de entrada a Abisko es la ciudad de Kiruna. Es posible llegar a Kiruna en avión desde Estocolmo, como hicimos nosotros, y luego desplazarse a Abisko desde allí. En un principio nuestra idea era viajar en tren nocturno para ahorrarnos una noche de hotel, pero por alguna razón que no acabamos de comprender bien, cuando nosotros buscamos no había tren disponible en la página web de la compañía. Cuando se lo comentamos a una chica que vivía en la zona, nos dijo que “esas cosas pasaban”, así que finalmente fue en avión.

aeropuerto de Kiruna
Aeropuerto de Kiruna

Desde el propio aeropuerto tomamos un autobús de línea hasta Abisko (en nuestro caso, tomamos el autobús a Narvik, en Noruega, que paraba en el camino), que nos dejó en la carretera que pasa junto al pueblo. Algunos alojamientos ofrecen transfer desde el aeropuerto hasta el albergue, aunque no es una opción particularmente barata. Nosotros no tuvimos más remedio que reservar un transfer para la vuelta porque no nos coincidían los horarios de bus ni de tren, y tuvimos la suerte de compartir furgoneta con otras dos personas porque de lo contrario hubiéramos tenido que pagar el precio entero del vehículo nosotros dos solos.

Con lo que no tuvimos tanta suerte fue con el avión de vuelta, puesto que un pájaro se estampó contra la aeronave y nos tuvieron más de 12 horas esperando en el aeropuerto hasta que vino un ingeniero desde Estocolmo para certificar que el avión no presentaba desperfectos. Este contratiempo generó un ataque en masa a la pequeña tienda de chucherías del minúsculo aeropuerto, la consiguiente sobredosis de azúcar y la curiosísima actuación de un grupo de chavales de instituto que improvisaron un flashmob en directo para entretenerse.

Provisiones para la espera
Provisiones para la espera

Por otro lado, la “desgracia” de tener que pasar 12 horas atrapados en una sala minúscula conllevó la suerte de que se hizo de noche, y a pesar de que estábamos en un recinto profusamente iluminado, tuvimos la fortuna de ver una de las auroras boreales más espectaculares del viaje justo sobre nuestras cabezas en el aparcamiento del aeropuerto. No me quiero ni imaginar lo bonita que debía de ser sin iluminación artificial…

Os dejamos aquí un enlace a la página web del servicio de trenes, al autobús y al aeropuerto de Kiruna.

¿Dónde alojarse en Abisko?

El pueblo cuenta con dos paradas de tren: Abisko Östra y Abisko Turiststation. Junto a Abisko Turiststation se encuentra el STF Abisko Mountain Station, de la Swedish Tourist Association. Es la misma asociación que gestiona la Aurora Sky Station, por lo que la salida de la excursión a la montaña la realizamos desde la Mountain Station. Esta estación ofrece diversos servicios, incluido alojamiento, aunque nosotros no nos alojamos allí porque se nos iba de presupuesto. En lugar de ello, nos alojamos en un albergue junto a la estación de Abisko Östra, a aproximadamente media hora a pie por un sendero que sale desde el pueblo (no cometáis el mismo error que nosotros, que creíamos que la única ruta posible era la carretera y el primer día nos pusimos literalmente en peligro, con camiones circulando a velocidades vertiginosas y sin demasiada opción de apartarnos).

nacional en Abisko
La carretera junto al pueblo

En Abisko Östra, además, teníamos un pequeño supermercado al lado para comprar víveres (con las restricciones que puede tener un supermercado en plena Laponia) y un pequeño sendero que nos llevaba al lago, sin tener, tampoco, que cruzar la carretera.

estación de Abisko Ostra
El antiguo edificio de la estación de tren

¿Es necesario subir a la Aurora Sky Station para ver auroras boreales?

No, no es necesario subir a la montaña para ver las luces del norte. Lo que ofrece la Aurora Sky Station es un lugar privilegiado sin contaminación lumínica y con gran amplitud de campo, por lo que es un lugar fantástico para verlas. Sin embargo, si no se está dispuesto a pagar el dinero que vale subir en el telesilla, la orilla del lago Torneträsk es también un lugar fantástico para verlas, y además es gratis.

aurora boreal en Suecia
Vistas del lago desde la Aurora Sky Station

¿Es como se ve en las fotos por Internet?

Pues sí y no. Las auroras más intensas, como las que vimos el primer día, se distinguen perfectamente con el ojo humano si las condiciones de oscuridad son las adecuadas, y son tan espectaculares como cabría esperar. De hecho, las fotos que os enseñamos no son nada comparadas con verlas en directo. Cuando son así no es necesario verlas a través de ninguna lente. Cuando son muy débiles, en cambio, sí es verdad que la cámara capta tonos verdosos cuando tu ojo solo ve sombras blancas, por lo que si no tienes mucha suerte tal vez sea eso todo lo que llegues a observar.

aurora muy suave
Cuando son muy débiles se pueden ver así

 

aurora muy suave en el cielo
La cámara ve tonos verdosos que nosotros no vemos

¿Cómo sacar buenas fotos de auroras boreales?

Primer elemento importante: el trípode. Es fundamental para realizar fotografías con exposiciones prolongadas. Una vez que tenemos el trípode, para configurar la cámara es importante ponerla en modo manual y enfocar la lente al infinito (cosa que yo no pude hacer porque mi lente no tiene punto de infinito, lo que me fastidió gran cantidad de fotos). Hay que establecer un tiempo de exposición largo, de varios segundos, y probar el que mejor funcione para la ocasión. El ISO debe ser alto, según las posibilidades de la cámara, sin que llegue a generar ruido. A mí me funcionaba bien un ISO 1250 o 1600, pero eso depende de cada cámara. La apertura, en este caso, debe ser la mayor posible para captar cuanta más luz mejor.

Paseando bajo auroras

¿Dónde se puede consultar la previsión?

Nosotros consultamos un par de páginas para saber cuál era la situación, aunque la que más nos gustó fue la de SpaceWeatherLive. Por otro lado, la página de la Aurora Sky Station no da previsiones, pero sí tiene un apartado “en directo” con cámaras web que sacan fotos a intervalos regulares, por lo que se puede saber lo que pasó esa misma noche.

¿Algún consejo adicional?

Los ojos tardan un buen rato en acostumbrarse a la oscuridad, y rápidamente se desacostumbran al mirar la pantalla del móvil o una fuente de luz intensa. A nosotros nos recomendaron utilizar linternas de luz roja para evitar este efecto. Alumbran menos que la luz convencional, pero pasado un rato te acostumbras.

Es fundamental llevar ropa de muchísimo abrigo (en algunos albergues te la alquilan) para evitar pasarlo mal a los cinco minutos de estar a la intemperie y tener ganas de volver al calor del albergue antes de tiempo.

Hay que tener muchísima paciencia. Las auroras son impredecibles, por lo que no se debe perder la esperanza si en un primer momento no aparecen.

Ver auroras boreales no es una ciencia exacta: no hay una hora concreta, por lo que en ocasiones hay que esperar horas para que aparezcan. A veces, sencillamente no aparecen. Por eso, a nosotros nos recomendaron que nos quedásemos al menos tres noches en la zona, para aumentar las posibilidades de verlas.

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